El Ritmo Circadiano

Respetar los ritmos naturales del sueño y la vigilia es una de las decisiones más importantes para proteger la salud de niños y adultos a lo largo de toda la vida.

Hoy toca poner sobre la mesa un asunto de vital importancia para nuestra salud integral y, en especial, para la salud del futuro de nuestros pequeños, esas personitas que, en plena formación y crecimiento, viven dependientes de los padres y a los que tenemos la obligación de dejarles la mejor herencia, una herencia mucho más rica que el dinero o las posesiones.

La herencia del amor, de la compañía, de estar, de jugar, de ir a muchos sitios con ellos, de la educación en la disciplina, en el respeto a los demás, en la tolerancia y todo ello bien regado con nuestro ejemplo de vida.

Para que el baluarte, la fortaleza que va a defender a esos futuros hombres y mujeres de los embates de tantos enemigos, deberemos obligatoriamente construir unos profundos y sólidos cimientos. La calidad, la cantidad y el ritmo del sueño de los niños es vital que se organice desde el principio, habituándolos a respetar las horas de acostarse y levantarse, para que el alimento del buen descanso nocturno les forje un sistema inmunológico potente para toda su vida, para que a los 90 años puedan decir: «No he estado nunca enfermo porque he respetado siempre los RITMOS CIRCADIANOS: acostarme pronto y levantarme temprano.»

Así que voy a daros la mejor información, como siempre: la más avanzada, desconocida por desgracia para muchos, la más rigurosa y comprobada, para que aconsejéis, dirijáis y, si es preciso, obliguéis a vuestros hijos a respetar los CICLOS DEL SUEÑO Y LA VIGILIA. Estad completamente seguros de que os lo agradecerán enormemente en su mañana, cuando cumplan 70, 80 o 90 años, encontrándose plenos de vitalidad en cuerpo, mente y espíritu y transmitiendo a sus hijos (vuestros nietos) lo mismo que aprendieron de sus padres.

En la parte de atrás de nuestra cabeza tenemos un pequeñísimo órgano del tamaño y forma de un grano de arroz, desconocido hasta hace poco y que hoy se sabe que puede ser tan importante como el corazón, el riñón, el páncreas o el propio cerebro. Se trata de la GLÁNDULA PINEAL o EPÍFISIS, la glándula que fabrica y segrega la MELATONINA, también llamada LA HORMONA DE LA OSCURIDAD.

Esta hormona, la MELATONINA, es una sustancia que segrega nuestra GLÁNDULA PINEAL únicamente durante las horas del sueño, siempre que no haya luz a nuestro alrededor (por eso se le llama «la hormona de la oscuridad») ni tampoco haya en el dormitorio o en las habitaciones colindantes aparatos o equipos conectados o enchufados que emitan radiaciones de baja o alta frecuencia, así como campos electromagnéticos emitidos por instalaciones antiguas en las paredes de la cabecera de la cama, sin apantallar y sin toma de tierra o con tierras deficientes.

Gracias a la secreción de esa potente y sobreprotectora hormona, la MELATONINA, nuestro cuerpo se regenera cada noche, estimulando el sistema inmunitario y reforzando nuestras murallas de defensa para poder repeler cualquier agresión: infecciones, carencias, falta de vitalidad, degeneración prematura y, en fin, todo tipo de enfermedades que ahora sabemos que, en muchos casos, tienen su origen en la falta o escasez de MELATONINA.

La predisposición a estas enfermedades se da en las personas que no respetan estos RITMOS CIRCADIANOS (circa: alrededor; dianos: del día y de la noche, del sueño y la vigilia).

La naturaleza lo ha hecho todo bien. El peor enemigo de esta Madre Tierra es el propio hombre y él, el ser humano, es quien, no respetando las leyes del cielo y de la tierra, propicia su propio sufrimiento, envejece prematuramente y se autodestruye.

Una gran mayoría de personas, seguramente porque no lo saben, no respetan el ciclo natural del sueño y la vigilia que tanta salud nos proporciona. Han adquirido ya un mal hábito y, para empezar, tienen por costumbre acostarse, como se suele decir, «a las tantas»: las doce, la una o las tres de la mañana. Al no cargarse de la dosis necesaria de MELATONINA, a la mañana siguiente están desajustados, destemplados, cansados, doloridos y sin energía.

Por todo lo cual debo insistir y ratificar que quienes duermen rodeados de aparatos —televisión, radio, despertador digital, teléfono inalámbrico, teléfono móvil, el cargador del móvil enchufado sobre la mesilla (estos cargadores llevan un transformador que emite un potente C.E.M.), o incluso la manta eléctrica y las camas articuladas con motor debajo sin desenchufar— estarán frenando la secreción de MELATONINA.

En fin, cualquier tipo de aparato o equipo encendido durante el sueño o sin desenchufar ejerce el mismo efecto que la luz durante la noche: inhibir la producción de MELATONINA y, por tanto, privar a nuestro cuerpo de esa recarga que necesitará para las horas de luz, es decir, para el día y para todos los días de su vida.

La GLÁNDULA PINEAL tiene, entre otras muchas propiedades, la de estar sincronizada con la luz que se recibe a través del ojo y leer y traducir todas las radiaciones externas, actuando a modo de «director de orquesta» endocrino, circulatorio, nervioso y energético, activándose durante la noche y desactivándose durante el día.

Esta MELATONINA, fabricada y segregada por la GLÁNDULA PINEAL, también conocida como «la hormona de la eterna juventud», alcanza su pico máximo de producción entre las tres y las cuatro de la madrugada.

La MELATONINA es una hormona con poderosas propiedades anticancerígenas que, si no se fabrica o escasea su producción, reduce la capacidad del organismo para luchar contra las enfermedades degenerativas.

La MELATONINA, como ya he dicho, estimula el sistema inmunológico y modula la función de ciertos órganos endocrinos: las gónadas, la hipófisis, el timo y el hipotálamo. La reducción, pues, de los niveles de MELATONINA podría ser una de las claves para comprender el motivo del aumento de tantas enfermedades de nuestra era: trastornos y enfermedades neurológicas, hormonales y cardiocirculatorias, que son las primeras que se manifiestan en personas que durante miles de jornadas viven y duermen «a contrarreloj», enfermedades que en la edad adulta degeneran derivando hacia enfermedades raras, autoinmunes y muy difíciles de recuperar porque se han estado gestando desde niños.

Y aunque, claro está, pueden existir otros motivos o raíces como principales causas de tantas enfermedades que aquejan al hombre de nuestros días, con lo que hemos comprobado hasta hoy podemos convenir, sin duda, que una de las más importantes es la de no respetar estos RITMOS CIRCADIANOS, permitiendo que nuestros hijos se vayan tarde a la cama (televisión, juegos, móvil, tabletas, tareas o, cuando no, en la calle con los colegas), casi siempre por debilidad o desidia de los padres ante el chantaje de los pequeños y, desde luego, casi siempre por falta de buena información.

Los primeros trastornos y desajustes que aparecen cuando se lleva tiempo acostándose tarde suelen ser: trastornos del sueño, reacciones alérgicas, infecciones repetitivas, cansancio crónico, mareos, angustia, tristeza, irritación y desórdenes afectivos. Al debilitarse el sistema inmunitario aparece una reducción de la capacidad intelectual y de trabajo, provocando estrés, ansiedad, fatiga, desidia, rebeldía, TDAH y otros trastornos.

Queda poco más de un mes para que nuestros escolares comiencen el nuevo curso. Seguramente que durante este verano aflojaréis la cuerda y, en lugar de irse a la cama a las 9:30 o a las 10:00, como deberán hacerlo desde septiembre hasta junio, les dejaréis acostarse un poco más tarde (que no sea mucho más).

Los cambios bruscos nunca son buenos, así que puede ser el momento para que, al comienzo del curso, poco a poco se acuesten cada noche un poco antes y sus cuerpos se vayan adaptando al horario del año escolar. Es lo que os recomiendo para que vuestros pequeños se recarguen bien con esa maravillosa, potente y casi mágica hormona, la MELATONINA, y terminen el año académico con éxito, con vitalidad y sin enfermedades.

Hormonas afectadas por el ciclo circadiano

Existen una serie de procesos biológicos que están subordinados al ciclo circadiano. Entre ellos podemos citar la enzima hexoquinasa, la regeneración del epitelio intestinal y la producción de una serie de hormonas como son:

·         ACTH: hormona adrenocorticotrópica.

·         Cortisol.

·         TSH: hormona estimulante de la tiroides.

·         FSH: hormona foliculoestimulante.

·         LH: hormona luteinizante.

·         Estradiol.

·         Renina.

·         Un péptido natriurético altamente útil en la determinación de infartos, hipertensión y fallo renal.

 

Interrupción de los ritmos circadianos

La alteración en la secuencia u orden de estos ritmos tiene un efecto negativo a corto plazo.

Muchos viajeros han experimentado el jet lag, con sus síntomas de fatiga, desorientación e insomnio.

Además del alcohol, algunos desórdenes psiquiátricos y neurológicos, como el trastorno bipolar y algunos trastornos del sueño, se asocian a funcionamientos irregulares de los ritmos circadianos en general, no solo del ciclo sueño-vigilia.

Se ha sugerido que las alteraciones de los ritmos circadianos en el trastorno bipolar responden positivamente al tratamiento clásico de este trastorno: el litio.

La alteración de los ritmos circadianos a largo plazo tendría consecuencias adversas en múltiples sistemas, particularmente en el desarrollo y exacerbación de enfermedades cardiovasculares.

Los ritmos circadianos regulan una notable variedad de funciones metabólicas y fisiológicas. La acumulación de pruebas epidemiológicas y genéticas indica que la alteración de los ritmos circadianos podría estar directamente vinculada con el cáncer.

Curiosamente, varios engranajes moleculares que constituyen la maquinaria del reloj se han encontrado estableciendo interacciones funcionales con los reguladores del ciclo celular, y las alteraciones en la función del reloj podrían dar lugar a una proliferación celular aberrante.

Además, las conexiones entre el reloj circadiano y el metabolismo celular han sido identificadas y se ha visto que están reguladas por la remodelación de la cromatina. Esto sugiere que el metabolismo anormal en el cáncer también podría ser una consecuencia de un reloj circadiano alterado.

Por lo tanto, una comprensión completa de los enlaces moleculares que conectan el reloj circadiano con el ciclo celular y el metabolismo puede proporcionar un beneficio terapéutico frente a ciertas neoplasias humanas.

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