Contusiones. Hematomas. Moratones

Los primeros minutos tras una contusión son fundamentales. Actuar a tiempo puede marcar la diferencia.

Después de una caída, un golpe, un puñetazo, un roce o una contusión, se dibuja en la zona afectada lo que llamamos un cardenal, un moratón o un hematoma.

Una contusión es un tipo de lesión física no penetrante sobre el cuerpo. Los efectos de un golpe contuso varían según la fuerza y la energía aplicada sobre el organismo, dando lugar a una lesión superficial, lo que técnicamente se llama equimosis o hematoma.

Este derrame interno también se suele producir cuando, al pinchar con una aguja, bien para extraer sangre o para inyectar suero, la aguja, al discurrir por el cauce de la vena, accidentalmente la atraviesa (como puede ocurrir en los donantes de sangre).

Las marcas azuladas características se originan al romperse los capilares sanguíneos existentes debajo de la piel, generándose así pequeñas hemorragias internas, hematomas o equimosis.

El tratamiento conocido más antiguo consiste en aplicar cuanto antes compresas frías sobre la zona afectada o, si ello fuera posible, trozos de hielo. Cuanto más rápido actuemos, mayor será su eficacia.

Pero, hablando de lo que popularmente se llaman moratones o cardenales, veamos qué otras soluciones o remedios caseros eficaces y rápidos pueden ayudarnos a reabsorber esa sangre que se ha extravasado y queda atrapada entre los tejidos, fuera del cauce sanguíneo.

Para moratones

Fórmulas comprobadas para favorecer, en el mínimo tiempo posible, la reabsorción de esa sangre que se ha salido de su cauce y tiñe la piel de azul.

Este primer remedio, muy curioso pero eficaz, se usaba en la antigua medicina china para eliminar el moratón en media hora.

Para realizarlo necesitamos tan solo un huevo y una moneda de plata. Pero eso sí, si no es de plata, no sirve.

Se cuece el huevo hasta que quede duro y, todavía bien caliente, se le quita rápidamente la cáscara.

Seguidamente, manteniendo el huevo en posición vertical, se presiona sobre él el canto de la moneda hasta que esta penetre totalmente en su interior.

Todavía caliente, aunque no tanto como para quemar la piel, se aplicará el huevo con la moneda dentro sobre la zona contusionada y se mantendrá, al menos, durante media hora.

De algún modo desconocido, el huevo absorbe el moratón.

Al partir el huevo después para recuperar la moneda, se observa que la yema ha adquirido un aspecto extraño.


Otros 4 remedios muy simples, pero también eficaces, para hacer desaparecer en el mínimo tiempo los cardenales o moratones


  1. Hacer una pasta con perejil molido y un poco de mantequilla. Frotar suavemente con esa pasta la zona contusionada.
  2. Aplicar en los miembros afectados agua salada muy caliente. De esta manera se absorbe el derrame interno, se reduce la inflamación y se alivia el dolor. Esto servirá como remedio de urgencia hasta que llegue la asistencia sanitaria, si fuera precisa.
  3. Comprar tintura de árnica en la farmacia y, poniendo unas gotas sobre una gasa, aplicarla sobre el moratón. Sujetarla con una pequeña venda y cambiarla cada 8 horas hasta que se reabsorba.
  4. Aplicar cataplasmas en los moratones o en la zona edematizada con hojas de berza (las externas, que normalmente se desechan), previamente calentadas en la plancha o en el horno, cortando un trozo de hoja que cubra todo el hematoma.

Lo normal es que un hematoma, moratón o cardenal lo provoquen golpes, rozaduras, retorcijones o contusiones. Pero hay personas que, sin haber sufrido ninguno de estos pequeños accidentes, ven aparecer continuamente hematomas espontáneos por los brazos o las piernas.

Esto se debe a una fragilidad capilar, más propia de las personas de edad, que conviene vigilar, ya que, si se repite con frecuencia y se agrava, podría anunciar un trastorno mayor que requerirá un reconocimiento médico.

Los tejidos y la musculatura lisa que conforman las paredes de las arterias, las venas y, sobre todo, los capilares, están muy blandos y con facilidad se rompen, dejando salir una pequeña cantidad de sangre que se extravasa hacia la piel, tiñéndola de ese azul característico al principio y que, conforme se reabsorbe, va cambiando de color.

Para esta fragilidad capilar, para las personas que tengáis este pequeño problema, os daré también un par de remedios sencillos con los que, si sois constantes, conseguiréis reforzar las paredes de vuestros vasos sanguíneos.

Para reforzar las paredes de los capilares sanguíneos

Esta receta, muy utilizada en Alemania, refuerza los capilares sanguíneos y previene los moratones.

Lavar y cortar varios limones en trozos pequeños, con piel y todo. Ponerlos en una cacerola, cubrirlos con agua y hacer que hiervan durante unos minutos.

Seguidamente, retirar la cacerola del fuego y dejarla reposar hasta que el líquido se enfríe.

Guardarlo después en el frigorífico, en una botella o recipiente que cierre herméticamente. Tomar un vasito dos o tres veces al día.

Y, por último, un remedio doble para reforzar los tejidos de los capilares sanguíneos que me ha dado muy buenos resultados. Bien sencillo.

La primera parte consiste en hacer un cocimiento, a fuego lento, durante unos 3 minutos, en aproximadamente medio litro de agua, con tres cucharadas de la mezcla de las siguientes plantas:

  • Sauco
  • Ortiga
  • Cola de caballo

Dejar reposar unos diez minutos y guardar la preparación sin retirar las plantas y sin meterla en el frigorífico. Tomar una tercera parte, colándola previamente, un rato antes del desayuno, de la comida y de la cena.

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