¿Qué es la sinusitis y por qué se produce?

¿Por qué aparece la sinusitis y qué está ocurriendo realmente? La respuesta puede estar donde menos imaginamos.

Cuando hablamos de sinusitis, casi todos pensamos inmediatamente en una nariz congestionada, mucosidad y ese desagradable dolor o presión que parece instalarse detrás de los ojos, en la frente o en los pómulos.

Pero ¿qué está ocurriendo realmente dentro de nuestra cabeza?

Para comprender qué es la sinusitis y por qué se produce, primero tenemos que conocer unas pequeñas cavidades que muchas personas ni siquiera saben que existen: los senos paranasales.

¿Qué son los senos paranasales?

En nuestra cabeza existen varios espacios huecos situados alrededor de la nariz y los ojos. Son los llamados senos paranasales y se dividen en:

  • Senos frontales.
  • Senos etmoidales.
  • Senos maxilares.
  • Senos esfenoidales.

Estas cavidades están recubiertas por una mucosa que produce secreciones y dispone de pequeños conductos que permiten su drenaje hacia las fosas nasales.

Mientras todo funciona correctamente, apenas somos conscientes de su existencia.

El problema comienza cuando esa mucosa se inflama y el drenaje natural de las secreciones se dificulta.

Entonces, ¿qué es exactamente la sinusitis?

La sinusitis es una inflamación de los senos paranasales.

Cuando la mucosa que recubre estas cavidades se inflama, las vías naturales de drenaje pueden estrecharse u obstruirse. Las secreciones tienen entonces más dificultades para salir y pueden aparecer la congestión, la presión y otras molestias características.

Por eso una persona con sinusitis puede sentir la cabeza cargada, tener la nariz obstruida o notar presión en zonas muy concretas de la cara.

Dependiendo de qué senos estén afectados, las molestias pueden sentirse especialmente en la frente, alrededor o detrás de los ojos, entre las cejas o en los pómulos.

¿Por qué se produce la sinusitis?

No existe una única causa.

Una sinusitis puede aparecer después de un catarro o de una infección respiratoria. También pueden intervenir las alergias, una inflamación persistente de la mucosa nasal, determinados problemas anatómicos que dificulten el drenaje o la presencia de pólipos, entre otros factores.

Y aquí hay algo a lo que, después de tantos años tratando personas con este tipo de problemas, siempre he prestado especial atención: el drenaje.

Cuando existe inflamación y las secreciones no pueden salir adecuadamente, empiezan muchas de las molestias que asociamos a la sinusitis.

Por eso considero importante no limitarse únicamente a observar la cantidad de mucosidad que sale por la nariz.

También debemos preguntarnos qué ocurre con la que no está drenando correctamente.

¿Qué síntomas puede provocar?

La sinusitis puede manifestarse de diferentes maneras.

Entre sus síntomas más habituales encontramos:

  • Congestión u obstrucción nasal.
  • Secreción nasal.
  • Sensación de presión en la cara.
  • Dolor en la frente, pómulos o alrededor de los ojos.
  • Dolor de cabeza.
  • Disminución del olfato.
  • Alteración de la percepción del sabor.
  • Mucosidad que desciende hacia la garganta.
  • Tos.
  • Mal aliento.
  • Cansancio o malestar.

No todas las personas presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad.

Incluso puede existir una importante sensación de congestión o presión sin que veamos una gran cantidad de mucosidad salir por la nariz.

El cuerpo no siempre avisa de la misma manera.

Cuando el problema se repite

Un episodio puntual no es lo mismo que llevar meses o incluso años respirando mal, sufriendo congestiones frecuentes o recurriendo una y otra vez a algo que alivie las molestias.

Y esto último lo he visto muchas veces.

Cuando llega la crisis: gotas, spray, antihistamínico, antiinflamatorio o analgésico para el dolor de cabeza… y a seguir.

Estos tratamientos pueden resultar necesarios y muy útiles en determinados casos. Pero si el problema vuelve una y otra vez, considero que además de aliviar el síntoma debemos preguntarnos por qué continúa apareciendo.

Cuando el cuerpo enciende repetidamente un piloto de alarma, apagar la luz no significa necesariamente haber reparado la avería.

Sinusitis aguda y sinusitis crónica

También es importante distinguir entre una sinusitis que aparece de manera puntual y otra que se mantiene durante mucho tiempo.

Una sinusitis aguda suele durar un periodo limitado y frecuentemente aparece relacionada con un proceso respiratorio.

En cambio, cuando la inflamación y los síntomas persisten durante un periodo prolongado hablamos de sinusitis crónica.

En estos casos resulta especialmente importante valorar qué factores pueden estar favoreciendo que el problema continúe.

Porque acostumbrarse a vivir congestionado no debería convertirse en la solución.

Mirar más allá del síntoma

Una de las cosas que he aprendido a lo largo de más de cuatro décadas de práctica es que no me interesa solamente el nombre de la enfermedad.

Me interesa la persona que la padece.

Desde cuándo tiene el problema. Cómo empezó. Con qué frecuencia aparece. Cómo respira. Cómo descansa. Qué hábitos tiene y qué otros factores pueden estar interviniendo.

Porque dos personas pueden llegar a consulta diciendo “tengo sinusitis” y, sin embargo, encontrarnos ante dos historias completamente diferentes.

El nombre puede ser el mismo.

La persona nunca lo es.

¿Cuándo conviene consultar?

Cuando la congestión o el dolor son intensos, los síntomas duran demasiado, empeoran después de haber comenzado a mejorar o aparecen repetidamente, conviene acudir al médico o especialista para obtener un diagnóstico.

También debe buscarse atención médica ante síntomas preocupantes como inflamación alrededor de los ojos, alteraciones visuales, fiebre elevada o persistente, dolor de cabeza especialmente intenso, confusión o rigidez de cuello.

No toda congestión ni todo dolor facial significa que exista una sinusitis.

Saber exactamente qué está ocurriendo es siempre el primer paso para poder actuar.

Entender qué ocurre para poder cuidarnos mejor

Nuestro cuerpo tiene muchas maneras de avisarnos de que algo no funciona como debería.

La congestión, la presión facial o la pérdida de olfato no deberían convertirse simplemente en molestias con las que aprendemos a convivir durante años.

A veces bastará con acompañar un proceso puntual.

Otras veces habrá que investigar un poco más.

Pero entender qué es la sinusitis, por qué se produce y qué está dificultando el funcionamiento normal de nuestros senos paranasales nos permite dejar de mirar únicamente el síntoma y empezar a comprender el problema.

Si quieres profundizar en sus síntomas, los diferentes tipos de sinusitis y las opciones para abordarla, puedes continuar leyendo mi guía completa sobre “Sinusitis: síntomas, causas y tratamiento”

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