Esta terapia manual, muy resolutiva, se aplicará en los casos de:
Dolores articulares y musculares (lumbago, rodilla, hombros, tobillos, artrosis, artritis, luxaciones, esguinces y todos aquellos que afecten tanto a zonas musculares como a las articulaciones).
La osteopatía que yo practico desde hace ya 43 años, unida a otras fórmulas complementarias de mi botica particular, ofrece soluciones para muchas dolencias osteoarticulares y musculares, con efectos rápidos y duraderos.
Conviene saber que este tipo de lesiones muchas veces no las provoca el gesto, el retorcijón o el mal paso, sino que es muy probable que esa lesión sea la gota que colma el vaso a partir de causas que, aunque no parezcan tener relación con el desplazamiento vertebral o la inflamación muscular, son la raíz y el origen que la han desencadenado: mala higiene, alimentación aberrante, mal estado de la dentadura, emociones, desamores, miedos, complejos, etc.
Clásicamente, y si lo tenéis próximo y os reciben rápido, acudid bien al traumatólogo o al osteópata-fisiólogo experimentado. No olvidéis que, aunque con el tratamiento inicial se resuelva en el momento, muy probablemente sea una solución temporal o pasajera.
El profesional de la rama que sea deberá profundizar en la dolencia que le presentéis y, una vez encontrada la raíz del problema, os recomendará la higiene, alimentación, costumbres o ejercicios apropiados para que, a ser posible, no se repita y no tengáis que volver a consulta.
Si el dolor es agudo, si va a transcurrir algún tiempo hasta que acudáis a urgencias, al traumatólogo o al osteópata, o si alguna de estas soluciones clásicas os queda lejos, podéis poner en marcha alguno de los siguientes remedios caseros de urgencia, que os calmarán el dolor y os aliviarán hasta que llegue el remedio definitivo.
Hojas de berza (también llamada col rizada) en aplicación externa
Tomad las hojas externas de la berza, las que están despegadas, nervadas y son más oscuras. Estas hojas contienen gran cantidad de fitoquímicos y compuestos azufrados con potentes propiedades antisépticas, antibacterianas, antiinflamatorias, analgésicas y descongestionantes de la piel y los tejidos subyacentes.
Desgastad al máximo el nervio central hasta dejarlo al ras de la hoja.
Calentad bien las hojas con una plancha eléctrica por ambos lados; primero por la cara exterior de la hoja y finalmente por la interior, ya que será esta última la que entre en contacto con la piel de la zona afectada.
Sin que pierdan el calor, aplicadlas en forma de emplastos o cataplasmas.
Conservad el calor con una toalla de felpa y cubrid por encima, dependiendo de la extensión de la dolencia, con una manta recia, una bufanda de lana o una faja de algodón. El dolor suele ceder en muy poco tiempo.
También se puede hacer un emplasto preparando un barro con arcilla de uso externo y el jugo de la berza con su pulpa (triturada con minipimer), envuelto en un trapo o gasa. Se calentará previamente en una chapa o sartén, dándole al emplasto la extensión necesaria y aplicándolo sobre la zona afectada.
Son apaños muy fáciles de hacer y, a menudo, de espectaculares resultados.
Esta receta también resulta útil para:
Dolores producidos por frío, gases, líquidos retenidos, dolores pectorales y precordiales.