La glándula prostática masculina, aunque pequeña, puede ser fuente de
grandes molestias a lo largo de la vida. Entre los trastornos más comunes
—aunque generalmente no graves— se encuentran el agrandamiento benigno y la
inflamación (prostatitis), dos condiciones que afectan con frecuencia a hombres
mayores de 40 años.
Afortunadamente, estos problemas responden muy bien a tratamientos naturales y
combinados que favorecen una rápida mejora, alivian los síntomas y, lo más
importante, ayudan a prevenir complicaciones futuras.
BAÑO DE ASIENTO DE TEMPERATURA ASCENDENTE
Para este primer remedio solo necesitaremos un recipiente para baño de asiento,
agua y dos trapos.
Se sumerge la pelvis en agua tibia a unos 36 ºC, y añadiendo poco a poco agua
muy caliente se procura que la temperatura aumente un grado cada minuto, hasta
que alcance los 39 ºC a 42 ºC, dependiendo de la sensibilidad de cada uno.
Debe experimentarse una agradable sensación de calentamiento, pero no de
quemazón.
Una vez alcanzada la temperatura máxima, se permanece unos minutos más en el
baño, en los que suele aparecer sudoración.
La duración total será de entre 15 a 25 minutos.
La finalidad es producir una fuerte hiperemia local, sin que ocurra la
contracción vascular primaria de los baños muy calientes.
A continuación, mojaremos un trapo de tejido natural de 1 metro de largo.
Mojado y escurrido, lo doblaremos para que quede de una anchura de 20 cm (un
palmo aproximadamente).
A modo de braguero, lo aplicaremos desde el ombligo, pasándolo por la
entrepierna y entre los glúteos hasta el sacro.
Cubrir con una toallita seca y sujetar con un calzón o braga ajustados.
Mantenerlo puesto durante la noche y retirar a la mañana siguiente.
A menudo, con solo una operación como la que he descrito, desaparece la
cistitis y mejora notablemente la prostatitis.
No obstante, y dependiendo de la antigüedad del trastorno, convendrá repetirlo
dos o tres veces por semana hasta que se normalice totalmente.
Para una buena higiene prostática hay que evitar lo más posible
- Sentarse
en sofás blandos de tejidos artificiales o muy inclinados.
- Asientos
muy duros que no transpiren.
- Sillines
de bicicletas duros y sin agujero.
Los peores enemigos de la próstata
Evita, en
la medida de lo posible, los siguientes factores que favorecen la inflamación y
el deterioro prostático:
- Carnes
rojas y embutidos en exceso
- Comidas
muy picantes y especias irritantes
- Alcohol
en exceso
- Vinagre
de vino
- Lácteos
- Reprimir
las erecciones
- Vida
sedentaria
Los mejores amigos para la salud prostática
Incluye en tu día a día estos recursos y hábitos que ayudan a prevenir y aliviar
los síntomas:
- Ejercicio
continuado y moderado
- Aguas con
bajo contenido mineral
- Vida
sexual moderada
- Tomates
- Pipas de
calabaza y de girasol
- Polen de
abejas
- Minerales
como zinc y magnesio
- Aceite de
oliva de primera presión
- Arándano
rojo y cola de caballo
- Baños de
asiento
- Chorro de
agua fría dirigido al perineo
- Aplicación
semanal de un paño húmedo en la zona
Solo respetando estas leyes se puede conseguir disminuir al máximo los síntomas
típicos de la prostatitis: dificultad para orinar, goteo, sensación de ardor,
vacilación, necesidad de orinar a menudo, en especial por la noche, orina
turbia, sangre en la orina, dolor en el abdomen, la ingle o la zona lumbar. Y,
sobre todo, evitar la degeneración y los problemas graves.
Tomates contra el
cáncer de próstata
Durante seis años, los autores de un estudio en EE. UU. analizaron la cantidad
de fruta y legumbres consumidas por miles de personas, y dedujeron que un
consumo importante de tomates, a razón de 10 veces por semana, implica una
disminución de cánceres de próstata en un 45 %.
La causa puede deberse a una sustancia antioxidante presente en los tomates.
Los tomates cocidos serían más eficaces que los crudos. Es posible que, por
esta razón, sean menos frecuentes en países como Italia y España, donde el
consumo de tomates es muy abundante.