El paso de los años nos invita a mirar la vida de otra manera. ¿Cómo afrontar esta nueva etapa sin perder la ilusión, el bienestar y las ganas de hacer cosas?
El paso de los años nos invita a mirar la vida de otra manera. ¿Cómo afrontar esta nueva etapa sin perder la ilusión, el bienestar y las ganas de hacer cosas?

Al inicio de nuevas etapas en nuestra existencia se producen cambios y transformaciones muy importantes que, dependiendo de si estamos o no preparados para atravesarlas, pueden envejecernos prematuramente o dar paso a unos años afortunados y muy saludables, especialmente LA ANDROPAUSIA Y LA MENOPAUSIA.
El vigor, la ilusión por vivir y la capacidad que tenemos de sorprendernos y de aprender nuevas cosas cuando somos jóvenes no dejan espacio apenas para pensar en el futuro. ¡Ah!, pero a partir de los 50, 60, 70 años comenzamos a mirar hacia atrás, recordando seguramente con añoranza aquellos buenos tiempos de la juventud. En esa segunda mitad de la vida, mirar hacia el futuro no nos estimula demasiado porque sabemos que hay una meta a la que quisiéramos llegar lo más tarde posible.
La vida sobre la Tierra se hace corta, sobre todo para los que tenemos ilusiones, proyectos o asignaturas pendientes. Por el contrario, la vida puede resultar larga para aquellas personas que viven un continuo padecimiento.
Cuando en un cumpleaños felicitamos a alguien querido, deseándole que cumpla muchos años, que tenga una larga vida, la réplica se repite: «Los años que Dios quiera, pero bien vividos», porque ciertamente los seres humanos, más que a la muerte, le tememos al sufrimiento, a la invalidez, a la pérdida de los sentidos, a la dependencia.
Pues este es el tema que vamos a enfocar hoy y con el que espero ayudaros a muchos; porque ciertamente, los años que se nos permitan vivir debemos hacer todo lo posible para vivirlos con una aceptable calidad de vida y, sobre todo, con PAZ Y BIENESTAR.
No puedo hablar de secretos, trucos o de fórmulas mágicas para conservar la buena forma física y mental hasta muy tarde sin antes desenmascarar a los peores enemigos que acechan al ser humano durante su existencia.
Son enemigos disfrazados, insidiosos y a veces diabólicos los que pueden debilitar, enfermar y envejecer al hombre prematuramente: cuando no se respetan las leyes naturales, cuando permanecemos en espacios enfermantes, cuando nos dominan los enemigos internos: la avaricia, la envidia, el odio, la soberbia, la ambición, el egoísmo, etc.; cuando vivimos para comer, en vez de comer para vivir; cuando en la escala de valores están en primer lugar la apariencia, el orgullo, la vanidad; cuando caemos en la trampa de las dependencias: el alcohol, el tabaco, la droga, el dinero, el juego; cuando no recibimos amor o no sabemos amar porque solo nos queremos a nosotros mismos.
Todos estos «demonios» son los mayores enfermantes y destructores del hombre. Puede que, durante un corto tiempo, nos engañemos con un disfrute embriagador; pues ahí está la trampa, porque luego, y en poco tiempo, el precio que se paga es muy alto, muy ancho y muy largo.
Todo esto que os digo, que parece un sermón de púlpito, es una realidad total que a lo largo de 42 años de trabajo he podido constatar, viendo cómo cientos de problemas y enfermedades están enraizados en las dependencias, en la mala convivencia, en la envidia, en el desamor, etc.
Algunos de estos enemigos podemos ahuyentarlos, quizá a otros los podremos vencer, pero están los más enraizados y rebeldes, a los que resulta muy difícil combatir porque son herencia de nuestros antepasados: inclinaciones perversas, ambición, vicios recalcitrantes, obsesiones enfermizas, paranoias, depresiones, mal carácter, que resultan muy difíciles de erradicar. En estos casos se hace imprescindible la ayuda externa de un profesional.
En otro artículo ya publicado abordábamos el tema de la menopausia en la mujer; tiempo de cambio hacia otra etapa de la vida que, lejos de ser peor que la anterior, debieran ser unos años de mayor tranquilidad hormonal, de equilibrio emocional y bienestar, de buen aspecto e incluso de una sana actividad sexual que, aunque más tranquila que a los 30 años, puede ser estimuladora y muy satisfactoria.
Para que, tanto durante la menopausia como después, no se produzca un envejecimiento acelerado, con todas las molestias y secuelas concomitantes, aprendíamos cuáles eran las medidas de higiene básicas, la alimentación adecuada, así como los suplementos a tomar, tanto vitamínicos como fitohormonales (isoflavonas de soja y ñame silvestre), que permitirían a la mujer de entre 45 y 55 años recorrer este túnel de la menopausia con luz, sin apenas sufrimiento y quedando con un cuerpo saludable, vital y aparente.
Y esto no es una quimera, una fórmula milagrosa, sino que se hace posible en prácticamente todos los casos, siempre que se implementan a tiempo el conjunto de medidas y tratamiento que propongo. Y aprendida la lección, se sale del túnel y, con un poco de mantenimiento, se disfruta de una época larga y venturosa.
La ANDROPAUSIA, o declive androgénico, es un proceso gradual que puede hacerse más evidente entre los 40 y los 55 años, un poco antes o después dependiendo de la herencia, estilo e higiene de vida o enfermedades contraídas anteriormente.
Los signos que habitualmente suelen avisar de la llegada de la ANDROPAUSIA son: disminución de volumen y elasticidad en la piel, irritabilidad, pérdida de memoria, sueño ligero, cambios de humor, problemas osteoarticulares, agrandamiento de la glándula prostática con micción frecuente, a veces cansancio anormal, mala circulación sanguínea y, en muchos casos, pérdida del apetito sexual.
Cuando suenan las primeras campanadas, cuando aparecen los primeros signos, es el momento adecuado para poner en marcha todas las medidas posibles que eviten o al menos retrasen el hacerse viejo a los 50, 60 o incluso 70, 80 años.
La experiencia, y muchos casos tratados, incluido el mío propio, me han demostrado que, incorporando una serie de medidas de higiene y alimentación, aportando los suplementos que el cuerpo necesite reponer durante esa época, se pueden evitar muchos trastornos, goteras e incluso enfermedades y, lo más interesante, se puede prolongar el bienestar, el vigor y el buen aspecto por «unos cuantos años más».
El hombre y la mujer de este siglo tienen muchos más medios para cuidarse y conservarse que hace tan solo unos años. Hoy un hombre de 50, 60, incluso 70, 80 años, a nada que haya sabido cuidarse, ya no parece viejo como ocurría antes. La variada oferta de alimentos, suplementos, medicamentos, productos, cremas, ropa, masajes, cirugía estética, aparatos, pilates, taichí, yoga, balnearios y demás modas son medios al alcance de casi todo el mundo para conservarse en forma y con estupenda apariencia.
Todos los fabricantes quieren vender sus productos, sus creaciones, y se publicitan según su poder económico, aunque muchos se aprovechan de la novedad y de las modas en curso, aprovechándose lógicamente de la prioridad que damos en nuestros días a la «imagen». Pero aquí es donde debemos dibujar la frontera entre «falsa imagen» y apariencia maquillada o reflejo de salud total verdadera.
La ANDROPAUSIA en el hombre es un tiempo en el que necesariamente habremos de adaptarnos a esa nueva etapa de la vida. Tiempo ideal para escribir, para enseñar y aconsejar, para reunir y transmitir, para disfrutar del descanso, de los hobbies, de la naturaleza, de la familia, de los amigos.
Detrás de «una aparente buena imagen» muchas veces no hay ni buena salud ni calidad de vida; mientras que con una buena salud y calidad de vida, la buena imagen está incluida. Sí, porque si vemos a alguien muy arreglado, muy bien vestido y maquillado, pero su expresión es rígida, triste, huraña, esa persona no atrae, por muy elegante que vaya. Si por el contrario nos encontramos con una persona sencillamente vestida, pero con buen talante, simpática y cariñosa, nos hace pensar que esa expresión es el reflejo de lo que lleva dentro, y esto nos agrada y nos atrae.
Muy pocos conocen la verdadera higiene de vida para conservarse (un poco más gordo o flaco, un poco más o menos guapo) con una buena salud física, mental y emocional.
Como es mi obligación, voy a transmitiros esas buenas y comprobadas fórmulas preventivas y de mantenimiento, para todos aquellos que, teniendo mucha ilusión por vivir, estén dispuestos a sacarle el mayor partido a su vida.
Fijaros, al principio incluso se llega a rejuvenecer unos años y, una vez que el cuerpo recupera su sitio, se podrá mantener así durante tiempo.
Se habla y se prodiga, por ejemplo, «la dieta mediterránea» como un modelo de alimentación ideal, perfecta, y no es del todo cierto. Otras muchas recetas y modas de cuidarse inducidas por la publicidad, las modas, lo que dicen las revistas o los influencers, tan de moda hoy, no son sino informaciones comerciales, interesadas o no aptas por igual para todo el mundo.
«El alimento medicina» debe adaptarse a cada persona en función de su edad, constitución, ejercicio, enfermedades, metabolismo y zona en la que vive; y este capítulo tan importante para la salud y longevidad debe prescribirlo un médico o terapeuta experimentado en medicina integrativa y nutrición personalizada.
Es bien cierto que asistimos en este último siglo a un aumento claro de la media de vida; los hombres y las mujeres cumplen más años que antes. Pero ¿de qué les vale a muchos pobres mayores si a partir de los 70, 80 años no se valen por ellos mismos, están medio solos y llenos de goteras, dolores, tristezas y tomando un montón de pastillas? Pues a eso yo llamo «morir en vida» y desde luego en ese estado no creo que haya mucha ilusión por vivir y por seguir haciendo cosas.
Pues bien, amigos, vamos a labrarnos «el seguro de vida más rentable»: EL DE APRENDER A CUIDARNOS PARA NO ENVEJECER ANTES DE TIEMPO Y LLEGAR A LOS «MUCHOS AÑOS» CON BIENESTAR, BUENA CALIDAD DE VIDA, MENTE DESPIERTA Y ACTIVA, E ILUSIÓN POR HACER COSAS, Y ASÍ PODER TRANSMITIR CON LUCIDEZ TODO LO QUE LA VIDA NOS HA ENSEÑADO A LOS QUE VIENEN DETRÁS.
En este decálogo, habréis visto que algunos mandamientos son obvios, incluso obligatorios, como las revisiones periódicas o el ejercicio, pero quizá otros, como estirarse, la ducha diaria, no usar jabones o no quejarse os parezcan gilipolleces. Pues creedme, no son tonterías, son grandes secretos que, cuando se practican, se ha podido comprobar que alargan la vida y, sobre todo, la vitalidad diaria y el bienestar.
Como al cumplir años los elementos vitales, como las vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas, etc., se fugan con facilidad, se hace necesario en la mayoría de los casos reponerlos, en primer lugar desde una dieta rica en ellos, pero además con suplementos que nos ayudarán a mantener los niveles dentro de los márgenes recomendados.
Complejos vitamínicos y minerales que contengan vitaminas A, C, E, D, B12 y selenio, ácido fólico, licopeno, zinc, magnesio, zinc y omega 3.
Todos ellos son elementos imprescindibles para favorecer y activar la reconstrucción de los sistemas y tejidos que antes se deterioran y envejecen en la ANDROPAUSIA.
Como en el caso de la mujer, los fitoestrógenos de la soja también son muy beneficiosos para el hombre porque ayudan a prevenir la osteoporosis y el cáncer de próstata, facilitan la eliminación de líquidos a través de la orina y contribuyen a mitigar la apatía y el mal humor.
Se puede evitar gracias a un fenomenal remedio:
La ortiga, mi amiga picante, que tantas veces he ponderado en TV, en «La Botica de la Abuela», es posiblemente una de las tres plantas de nuestro clima y quizá de la Tierra que más poderes terapéuticos, que más virtudes medicinales tiene.
Algunas de las reconocidas propiedades medicinales, reconstituyentes, depurativas y equilibradoras de esta «menospreciada y humilde planta urticante»:
Os daré un remedio para que todo el que me crea y lo lleve a cabo pueda rejuvenecer en muchos aspectos. Además, es agradable de tomar.
Actualmente se ha podido comprobar su eficacia y refrendar sus causas, que no son sino las propiedades contenidas en las semillas en virtud de su aceite esencial rico en tocoferol (vitamina E).
También se han advertido otros componentes de efectos fitohormonales no bien diferenciados. El vino de ortigas es, por consiguiente, un auténtico remedio revitalizador geriátrico, un tesoro que nos regala la naturaleza.
Las semillas pueden recolectarse al final del otoño deslizando el puño enguantado a lo largo de su tallo.
Se trituran unos 100 gramos de semilla en un mortero de madera y se introducen en una botella vacía de 1 litro.
Se vierte encima 1/2 litro de vino blanco bueno y se deja en maceración durante 21 días, agitándolo fuertemente de vez en cuando.
Pasado este tiempo se cuela, se agregan 200 gramos de miel pura (preferiblemente de mil flores, romero o tomillo).
Se tapa la botella y se guarda en el frigorífico, donde debe mantenerse durante 1 mes. La dosis diaria recomendada es de 1 copita de las de licor de 1 a 3 veces al día antes de las comidas.
Merece mencionarse como uno de los efectos antivejez que consigue este vino de ortigas el que los hombres de cierta edad que, a consecuencia de su agrandamiento benigno de próstata, padecen trastornos de micción, experimentan un notable alivio, merced a sus efectos tonificantes y diuréticos.
Uno de los signos que pueden hacer sospechar de un posible ENVEJECIMIENTO PREMATURO (aunque no siempre) es LA FALTA DE ERECCIÓN, LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL O LA INFERTILIDAD DEL VARÓN.
Si hablamos de infertilidad en el varón, me encuentro con bastantes casos afectados en este sentido por las radiaciones que impregnan lugares de permanencia, como es la cama en primer lugar, así como los sitios de trabajo, bien por una importante contaminación electromagnética o por microondas telúricas, como ocurre asimismo con la dificultosa recuperación de enfermos en algunas habitaciones de hospitales o residencias, invadidas de radiaciones tanto naturales como artificiales.
Una vez neutralizado el o los sitios de permanencia o que se haya salido de ellos ocupando sitios vitales, será muy conveniente que se ayude de algún tratamiento que limpie su organismo y de los suplementos necesarios para favorecer la cantidad y calidad de los espermatozoides.
Mi propuesta: VERBENA, ARTEMISA, FUMARIA, SALVIA, ORTIGA. Tomar durante 40 días, antes de cada comida, una infusión con una cucharada sopera de la mezcla en un vaso de agua.
La disfunción eréctil (D. E.), a veces mal llamada «impotencia», es la incapacidad repetida de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual vigorosa. La palabra «impotencia» está mejor usada cuando nos referimos a otros problemas que interfieren con la relación sexual y la reproducción, tales como la falta de deseo sexual y los problemas con la eyaculación o el orgasmo. El uso de la expresión disfunción eréctil, pues, se refiere más explícitamente a la incapacidad de mantener una erección prolongada.
En los hombres mayores, la disfunción eréctil generalmente tiene una causa física, como una enfermedad, una lesión o efectos secundarios de medicamentos. Cualquier trastorno que cause una lesión en los nervios o que deteriore el flujo de sangre al pene puede causar disfunción eréctil.
La incidencia aumenta con la edad: alrededor del 5 al 10 % de los hombres de 40 años de edad y entre el 40 y el 70 % de los hombres de 65 a 85 años de edad tienen algún grado de disfunción eréctil, pero no es una parte inevitable de la senectud.
También pueden ser responsables de una DE disfunciones fisiológicas como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).
Así, las situaciones que más frecuentemente producen impotencia son:
Un indicador de la impotencia física, en contraposición con la psicológica, es la incapacidad de experimentar o mantener una erección al despertarse por la mañana.
Remedios naturales en el mercado, de eficacia probada, para recuperar la erección firme mantenida o al menos mejorarla.
Entre los específicos de última generación sin prácticamente efectos adversos, que ya han demostrado su efecto recuperador de la disfunción eréctil, potenciando la excitación, aumentando la erección y rigidez del pene, merecen citarse el BRIOSEX, la BY_ADRA y la PLACEGRA M.
Del BRIOSEX: la dosis recomendada es de una cápsula al día con agua.
Del BY_ADRA: tomar una cápsula antes de cualquier esfuerzo físico.
PLACEGRA M (medicamento homeopático a dosificar por el prescriptor).
Estos 3 específicos citados para el tratamiento de la D. E., dada su composición, son a la vez complejos vitamínicos reactivadores del estado general: aparato osteoarticular, cardiocirculatorio, nervioso y digestivo.
Aun cuando todos ellos son de origen y elaboración completamente naturales y sin efectos secundarios, recomendaré que antes de ingerirlos se consulte con el médico, especialista o terapeuta experimentado para que considere si pudiera tener alguna incompatibilidad con fármacos que estuviera tomando al mismo tiempo.


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