Por qué se cae el pelo, qué puede estar detrás de esa pérdida y qué podemos hacer para cuidarlo y fortalecerlo desde dentro y desde fuera.
Por qué se cae el pelo, qué puede estar detrás de esa pérdida y qué podemos hacer para cuidarlo y fortalecerlo desde dentro y desde fuera.
Hoy os va a hablar un calvo que se quedó sin pelo entre los 19 y los 22 años. Y hago esta presentación para que los que me conocéis, al tratar el tema de hoy, no tengáis ninguna duda de que, precisamente por haber sufrido una alopecia precoz desde los 19 años, he aprendido y sé bastante de caída del pelo.
Lo expuse en varias ocasiones en el programa que presenté en La 2 de Televisión Española, La Botica de la Abuela, y lo vuelvo a abordar hoy aquí para, como siempre, daros los mejores consejos a todos y, sobre todo, a todas las que tenéis algún problema con vuestro pelo.
La pérdida de pelo, como cualquier desajuste que pueda afectar a nuestra imagen, suele ser con frecuencia consecuencia del paso del tiempo o, tal vez, de desajustes que la mayoría de las veces se asientan en cualquier otro lugar de nuestro cuerpo.
Siempre, en primer lugar y como factor principal, está la herencia. Y aquí me refiero a la calvicie común o calvicie androgenética, que suele estar relacionada con factores genéticos y hormonales. Esta pérdida de pelo de patrón masculino es casi siempre de origen genético y nada fácil de resolver hasta el momento, salvo mediante un implante capilar.
Solo en el caso de agresiones directas —ambientales, de higiene, polución o medicamentos— puede producirse una alopecia cuya recuperación resulte más fácil por medio de tratamientos externos.
Aunque las fórmulas, recetas y consejos que os voy a recomendar hoy para la caída del pelo, sobre todo en la mujer, son de gran valor y están bien comprobados, no debéis olvidar que, si tratáis el problema de fondo paralelamente, obtendréis resultados mucho más rápidos, completos y duraderos.
Para empezar, voy a daros un remedio sencillo para activar el crecimiento del cabello: la cebolla. El azufre que contiene la cebolla actúa favorablemente sobre la piel y tradicionalmente se ha utilizado para el cuidado capilar.
Se trata de friccionarse el cuero cabelludo con media cebolla antes de cada lavado. En muchos casos se aprecia, al cabo de unas semanas, un pelo más vigoroso y menos pelos en el peine. El aceite volátil azufrado de la cebolla se ha utilizado también para la caspa, la seborrea y el cuidado del cuero cabelludo.
El pelo, las uñas y la piel pueden ser indicadores del estado general de una persona o de ciertos desarreglos internos que, aunque no den síntomas evidentes, pueden manifestarse a través de un pelo lacio, roto, seborreico, con caspa o exceso de grasa.
Por eso, ante una caída anormal del cabello, considero importante no quedarse únicamente en lo que vemos por fuera, sino intentar comprender qué puede estar sucediendo en el organismo y actuar sobre el origen del problema.
Más allá de solucionar la alopecia, lo verdaderamente interesante es conseguir que un pelo vigoroso sea también reflejo de un mayor equilibrio y bienestar interno.
Con esta receta, con esta mezcla que os voy a dar y que hay que tomar en ayunas, podemos aportar al organismo una interesante combinación de nutrientes para el pelo, las uñas y la piel.
Tomar cada día en ayunas la siguiente mezcla:
Todo ello diluido en un yogur bio o en zumo, que se toma antes del desayuno.
Como es un aporte nutricional muy completo, habrá quien ya no necesite tomar nada más para desayunar o quizá tan solo un café.
Esta mezcla puede resultar especialmente interesante en casos de caída del cabello relacionada con carencias nutricionales, anemias, convalecencias después de una enfermedad u operación, pelo desvitalizado o después de determinados tratamientos medicamentosos.
Todos estos ingredientes los vais a encontrar en cualquier tienda de alimentación natural o herbolario.
Una importante llamada de atención, sobre todo para las mujeres, tiene que ver con el uso excesivo o inadecuado de determinados cosméticos para el cabello.
Esta es una realidad que no debería ignorar cualquier persona que quiera conservar un pelo sano durante muchos años.
Por una parte, tenemos alopecias —caídas prematuras del cabello— asociadas a diabetes, anemia, psoriasis, intervenciones quirúrgicas, intoxicaciones o determinados tratamientos medicamentosos, que deberán ser valoradas previamente por el especialista que corresponda.
Por otra, están los cabellos sometidos de forma continuada a productos que modifican su color y aspecto y que pueden terminar dañando la fibra capilar y el cuero cabelludo.
Algunos signos claros de que nuestro cabello está sufriendo son que el pelo se vuelva más áspero, rígido, quebradizo o presente nudosidades y roturas longitudinales.
En este sentido, existen alternativas como las tierras, las hennas y los tintes naturales que, aunque pueden resultar un poco más trabajosos, buscan respetar el pelo, la raíz y el cuero cabelludo. Podéis preguntar por ellos en vuestra estética o peluquería.
Imaginaos que algunos de estos productos naturales ya se utilizaban en la alta aristocracia egipcia, donde el culto a la belleza era una parte muy importante de su avanzada cultura.
El factor alimentario puede tener una influencia importante en la salud de la piel y, por extensión, del cuero cabelludo y del bulbo piloso. Por ello, será preciso ajustar la dieta según el tipo de pelo y el trastorno de que se trate.
Un buen profesional de la nutrición podrá ayudarnos a ajustar la alimentación según se trate de un pelo seco, débil, graso, con caspa, seborreico, fino, quebradizo, etc.
No debemos olvidar que una alimentación equilibrada es uno de los mejores aliados para mantener un cabello sano y luminoso.
Personalmente pude comprobar, en aquellos tres años en los que perdí el 70 % de mi pelo, que cuanto más frecuentemente me lavaba el cabello con determinados champús, más pelo se me quedaba en el peine.
Pero como es inevitable lavarse el pelo cuando sentimos que pica o aparece grasa, seborrea o caspa, podemos optar por champús delicados y respetuosos con el cuero cabelludo, eligiéndolos según las características de cada pelo.
Para los cabellos con caspa pueden utilizarse formulaciones específicas, tanto si se trata de caspa seca como grasa.
La manzanilla es una base tradicionalmente utilizada para cabellos delicados o maltratados.
Los cabellos secos y sensibles pueden agradecer formulaciones suaves con ingredientes como la melisa.
Los cabellos sometidos a las inclemencias del tiempo pueden beneficiarse de formulaciones a base de miel y limón.
La ortiga es otro ingrediente tradicionalmente utilizado en productos destinados al cuidado del cabello y del cuero cabelludo graso o con tendencia a la caspa.
En los pelos secos, determinados aceites vegetales pueden incorporarse a formulaciones suaves. Una opción es el aceite de germen de trigo.
El secador, utilizado muy próximo al pelo y con demasiada frecuencia, puede terminar dañándolo.
Mi consejo es que, siempre que sea posible, después de lavaros el pelo lo dejéis secar al aire o retiréis primero el exceso de humedad suavemente con una toalla.
Si hay que utilizar el secador, conviene hacerlo durante el menor tiempo posible y manteniendo una distancia prudente del cabello.
Otra medida sencilla para estimular el cuero cabelludo consiste, después de aclarar y secar bien el pelo con una toalla, en pasar suavemente un cepillo de cerdas naturales en sentido inverso, desde el cuello hacia la frente, sin llegar a hacer daño y dejando caer el cabello hacia delante.
Los cabellos que ya se desprenden no pueden recuperarse, pero cuidar el cuero cabelludo y evitar agresiones innecesarias puede ayudarnos a proteger aquellos cabellos que todavía conservan su vitalidad.


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