Además de los cinco sentidos que nos conectan y comunican con el mundo exterior, hemos oído hablar muchas veces del famoso “sexto sentido”. Incluso hay quien habla ya de un séptimo.
Pero, hablando de sentidos y olvidándonos por un momento de esos sentidos suprasensoriales, resulta que hay muchas personas que no disfrutan plenamente ni siquiera de alguno de los cinco que todos conocemos: unas andan mal de la vista, otras oyen poco, algunas han perdido parte del olfato y otras apenas perciben el sabor de lo que comen.
Y detrás de algunos de estos problemas puede existir algo que muchas veces se ha ido dejando, soportando o tratando únicamente cuando aparecen las molestias: una sinusitis.
Antes de entrar en materia quiero, por tanto, desearos que vayáis por la vida con todos los sentidos bien despiertos, que nunca os falte el sentido común y que los demás sean siempre la paz y el bienestar.
¿Qué es la sinusitis?
La sinusitis es la inflamación de los senos paranasales, unas cavidades que se encuentran alrededor de la nariz, los ojos y otras zonas del cráneo.
Tenemos senos frontales, etmoidales, maxilares y esfenoidales. Estas cavidades están recubiertas por una mucosa y producen secreciones que normalmente drenan hacia las fosas nasales.
El problema aparece cuando existe inflamación y ese drenaje se dificulta. Las secreciones pueden acumularse y comenzar entonces esa sucesión de molestias que tantas personas conocen bien: nariz congestionada, presión facial, dolor de cabeza, pérdida de olfato, secreciones, carraspeo…
A veces el episodio pasa y no vuelve. Otras veces se repite una y otra vez.
Y es entonces cuando conviene preguntarse no solamente cómo quitar la molestia, sino por qué está ocurriendo.
Síntomas de la sinusitis: cuando el cuerpo avisa
No todas las personas presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad.
Entre las molestias que pueden aparecer encontramos:
- Congestión u obstrucción nasal.
- Secreción nasal.
- Presión o dolor en la cara.
- Dolor en la frente, sienes o pómulos.
- Dolor o presión alrededor o detrás de los ojos.
- Dolor de cabeza.
- Disminución o pérdida del olfato.
- Alteración del gusto.
- Sensación de mucosidad que baja hacia la garganta.
-
- Mal aliento.
- Cansancio o malestar general.
En algunos casos también pueden coexistir molestias de garganta, oído u otros problemas de las vías respiratorias.
El dolor de cabeza asociado a la sinusitis merece especial atención. Hay personas que describen dolores muy intensos en la frente, entrecejo, sienes, pómulos o detrás de los ojos.
Pero no todo dolor de cabeza es una sinusitis. Precisamente por eso, cuando el dolor es intenso, persistente o se repite con frecuencia, es importante buscar un diagnóstico adecuado.
¿Por qué se produce una sinusitis?
Las causas pueden ser diferentes.
Una sinusitis puede aparecer después de un catarro o una infección respiratoria. También pueden influir las alergias, la inflamación persistente de la mucosa nasal, determinadas alteraciones anatómicas o la presencia de pólipos, entre otros factores.
Desde mi experiencia, una de las cuestiones a las que siempre he prestado especial atención es a cómo drena esa mucosidad y qué ocurre cuando permanece retenida.
Cuando existe inflamación, las vías naturales de drenaje pueden estrecharse u obstruirse. La presión aumenta y aparecen la congestión, la sensación de cabeza cargada y el dolor.
Por eso considero tan importante no observar únicamente el síntoma aislado, sino intentar comprender qué está ocurriendo en el conjunto.
¿Sinusitis aguda o sinusitis crónica?
No es lo mismo padecer un episodio puntual que convivir durante meses o años con congestión, molestias y recaídas.
La sinusitis aguda suele tener una duración limitada y muchas veces aparece después de una infección respiratoria.
Cuando los síntomas persisten durante un periodo prolongado o el problema reaparece repetidamente, debemos prestar especial atención a la posibilidad de encontrarnos ante una sinusitis crónica.
Y aquí aparece una situación que he visto muchas veces a lo largo de mi práctica profesional: personas que se acostumbran a vivir congestionadas.
Sprays, gotas, antihistamínicos, antiinflamatorios o analgésicos cuando aparece el dolor… y a seguir.
Algunos de estos medicamentos pueden ser necesarios y muy útiles en determinados momentos. El problema está en conformarnos siempre con silenciar la alarma sin preguntarnos qué la está haciendo sonar.
La sinusitis y la mucosidad
La mucosidad no es, por sí misma, nuestro enemigo.
Forma parte de los mecanismos naturales de protección del aparato respiratorio. El problema aparece cuando existe inflamación, el drenaje no funciona adecuadamente y las secreciones quedan retenidas.
En esos momentos podemos sentir que la nariz está completamente cerrada, que respiramos peor, que la cabeza pesa o que la mucosidad cae continuamente hacia la garganta.
En mi manera de entender la salud, siempre he concedido mucha importancia a favorecer los mecanismos naturales de limpieza del organismo y a no contemplar el síntoma de forma aislada.
Descansar, hidratarse adecuadamente y mantener hábitos de vida saludables puede ayudar al organismo durante estos procesos.
Y, naturalmente, cada caso debe valorarse de forma individual.
¿Puede haber sinusitis sin abundante mucosidad?
Sí. Asociamos inmediatamente sinusitis con una nariz llena de mocos, pero no siempre se presenta de esa manera.
Puede predominar la obstrucción, la presión facial, la disminución del olfato o el dolor sin que exista una secreción nasal abundante y evidente.
Por eso no debemos reducir la sinusitis únicamente a la cantidad de mucosidad que vemos.
Si existe presión facial, congestión persistente, disminución del olfato o dolor recurrente, conviene averiguar qué está ocurriendo.
Sinusitis, olfato y gusto
Una de las consecuencias que más preocupa a algunas personas es notar que los alimentos ya no saben como antes o que determinados olores prácticamente han desaparecido.
El olfato y el gusto están estrechamente relacionados.
Cuando la nariz permanece congestionada y existe inflamación, las moléculas responsables del olor tienen más dificultad para alcanzar la zona olfativa. Por eso una sinusitis o una inflamación nasal importante puede acompañarse de una disminución del olfato y, como consecuencia, de la percepción del sabor.
Cuando esta pérdida persiste, debe ser valorada por un profesional sanitario.
¿Y cuando la sinusitis aparece en los niños?
Los niños merecen una atención especial.
Congestiones que se repiten, respiración habitual por la boca, ronquidos, secreciones persistentes o episodios frecuentes de molestias de oído o garganta son señales que conviene consultar con el pediatra o especialista.
No debemos acostumbrarnos a pensar que un niño “siempre ha respirado así” o “siempre está congestionado”.
El cuerpo está avisando y merece que intentemos descubrir por qué.
¿La sinusitis se cura sola?
Depende de su origen y evolución.
Hay procesos agudos que pueden mejorar espontáneamente, especialmente cuando están asociados a una infección viral. Otros requieren valoración y tratamiento médico.
Lo que no considero conveniente es dejar pasar durante meses o años un problema que se repite continuamente y limitarnos a parchearlo cada vez que se agudiza.
Cuando un mal no parece demasiado importante solemos decir:
“De esto no se muere nadie”.
Y dejamos pasar el tiempo a ver si se arregla solo.
Si nos resulta muy molesto, eliminamos el síntoma y seguimos tirando.
Pero cuando el cuerpo avisa repetidamente de que algo no va bien, merece la pena buscar el fondo del problema.
Si tapamos el piloto que nos avisa de una avería, el coche no queda reparado. Si damos una mano de pintura encima de una gotera, la humedad continúa detrás.
Con nuestra salud ocurre algo parecido.
Tratamiento de la sinusitis: aliviar y buscar la causa
El tratamiento dependerá del tipo de sinusitis, de su causa, de cuánto tiempo lleve presente y de las características de cada persona.
Los tratamientos médicos pueden incluir diferentes medidas destinadas a reducir la inflamación, mejorar el drenaje, controlar una alergia o tratar una infección cuando corresponda.
Los medicamentos tienen su lugar.
Siempre he dicho que existen medicamentos que sostienen e incluso salvan vidas y que, utilizados correctamente y bajo indicación profesional, son extraordinariamente útiles.
Lo que debemos evitar es su uso indiscriminado o convertir el tratamiento puntual de los síntomas en la única respuesta cuando el problema se repite continuamente.
Una vez controlada una crisis aguda, especialmente cuando existen episodios recurrentes, considero interesante adoptar una visión más amplia: estudiar hábitos, alimentación, descanso, respiración, posibles alergias y todos aquellos factores que puedan estar contribuyendo a mantener el problema.
Cómo favorecer el drenaje y aliviar la congestión
Durante un proceso de congestión podemos ayudar al organismo con medidas sencillas.
Mantener una buena hidratación, descansar adecuadamente, evitar ambientes cargados de humo y cuidar la alimentación son hábitos básicos.
En determinados casos también pueden resultar útiles medidas destinadas a mantener hidratadas y limpias las fosas nasales, siempre aplicadas correctamente y teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada persona.
No se trata de luchar contra nuestro cuerpo.
Se trata de ayudarlo.
Una de las cosas que cada vez tengo más claras después de tantos años de práctica es que las soluciones no siempre tienen que ser complicadas.
Muchas veces la sencillez y la constancia son dos grandes aliadas de la salud.
Mi experiencia tratando problemas relacionados con la sinusitis
A lo largo de más de cuatro décadas de práctica he atendido a miles de personas con sinusitis y con molestias relacionadas con procesos sinusales recurrentes: congestión, dolores de cabeza, dificultades para respirar, pérdida de olfato o problemas que aparecían una y otra vez.
He visto personas que llevaban años respirando mal.
Personas acostumbradas a vivir con dolores de cabeza.
Personas que habían perdido parte del olfato.
Niños con problemas recurrentes de oído y congestión.
Cada persona y cada historia son diferentes. Por eso nunca me ha gustado contemplar únicamente el nombre de una enfermedad.
Me interesa la persona que la padece.
Qué le ocurre, desde cuándo, cómo vive, qué come, cómo descansa y qué otros factores pueden estar interviniendo.
Y hay algo que suelo decir cuando alguien viene a verme por primera vez:
“Me gustaría verte solamente esta vez y no tener que volver a verte por este problema. Eso significará que te has puesto bien y que he podido ayudarte.”
A veces puede parecer contradictorio que alguien que se dedica a acompañar a las personas en su salud diga que espera no volver a verlas en consulta.
Pero con los años he aprendido a mirarlo de otra manera.
He comprobado que, en la mayoría de casos de sinusitis, una sola sesión ha resultado ser suficiente para que la persona experimente una mejoría importante. En otros, en cambio, es necesario un seguimiento más cercano, porque cada cuerpo, cada historia y cada proceso tienen su propio ritmo.
¿Cuándo conviene acudir al médico?
Siempre que los síntomas sean intensos, duren demasiado, empeoren después de haber comenzado a mejorar o se repitan frecuentemente, conviene acudir al médico o especialista para obtener un diagnóstico.
También debemos consultar ante fiebre elevada o persistente, inflamación alrededor de los ojos, alteraciones de la visión, dolor de cabeza especialmente intenso, confusión, rigidez de cuello o cualquier síntoma que resulte preocupante.
No todos los dolores de cabeza, congestiones o pérdidas de olfato se deben a una sinusitis y un diagnóstico correcto es siempre el primer paso.
Escuchar las señales
Nuestro cuerpo habla.
A veces lo hace mediante una pequeña molestia y otras necesita levantar mucho más la voz.
La congestión, el dolor, la dificultad para respirar o la pérdida de olfato no deberían convertirse simplemente en compañeros habituales porque llevemos años padeciéndolos.
Aliviar el síntoma es importante.
Pero cuando vuelve una y otra vez, también lo es preguntarnos por qué vuelve.
¿Y si tu sinusitis también puede tener solución?
Tengo la gran fortuna de poder contarte que, en los más de 7.000 tratamientos realizados a lo largo de mis 40 años de carrera, con niños, jóvenes, adultos y personas mayores, nunca he tenido un solo efecto adverso.
Esto se debe, en gran medida, al método que he ido desarrollando a lo largo de todos estos años, fruto de la experiencia, la observación y de todo lo aprendido durante una vida dedicada a ayudar a mis pacientes.
Pero mejor que contártelo yo, te invito a conocer la experiencia de quienes han pasado por mi consulta. → Lee aquí lo que cuentan mis pacientes
Y si después de esta lectura quieres saber más, estaré encantado de escucharte y explicarte lo qué puedo hacer por ti.
Es tiempo de que la sinusitis deje de condicionar tu vida y puedas volver a respirar con libertad y a sentirte bien.
Un abrazo,
Pedro