Boqueras

Las BOQUERAS, esas pequeñas grietas dolorosas que aparecen en las comisuras de los labios, pueden parecer algo sin importancia, pero muchas veces son un pequeño “piloto rojo” que el cuerpo enciende para avisarnos de que algo no marcha bien.

Las BOQUERAS, de término médico QUEILITIS ANGULAR, salen en las comisuras de la boca y son una pérdida de sustancia por la que se abren la mucosa labial y la piel. Duelen y son verdaderamente molestas.

Las BOQUERAS aparecen como consecuencia y reflejo de diferentes trastornos, carencias o enfermedades, como diabetes, déficits nutricionales, falta de vitamina B12, de vitamina C, de magnesio, trastornos gástricos y hepáticos, así como el VIH, es decir, los portadores del virus causante de la enfermedad del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, lo que entendemos por SIDA.

Las BOQUERAS en las personas de edad, con frecuencia, están ocasionadas únicamente por la pérdida de la dimensión vertical.

Aparecen también BOQUERAS como consecuencia y reflejo de colitis, estreñimiento, enfermedades o desarreglos intestinales, bruxismo —apretar y rechinar los dientes por estrés—, gingivitis, piorrea, granulomas —pequeños quistes benignos que se alojan debajo de las raíces dentarias—.

Como veis, pues, LAS BOQUERAS no son únicamente fisuras, aberturas o grietas en las comisuras de los labios, sino que, como tantas veces os digo, se trata de señales que nuestro cuerpo nos manda, un piloto que se enciende avisándonos de que algo no va bien por dentro o también como consecuencia de un trastorno o enfermedad de la que tendríamos que ser conscientes.

Hay 4 clases de boqueras.

  • Las de tipo 1 son las más comunes y salen por problemas dentarios.
  • Las de tipo 2 salen en personas que llevan prótesis completas.
  • Las de tipo 3 son más severas y se irradian hacia la piel.
  • Las de tipo 4 son eritematosas, de color rojo.

La sensación de tirantez por los movimientos bucales suele ser bastante habitual y, en los casos más agudos, sangrado en las fisuras.

La aparición de grietas en las comisuras de los labios —BOQUERAS— generalmente suele acompañarse de fatiga, ardor y picor, hipersensibilidad a la luz y dolores de cabeza frontales.

Si queremos abordar este trastorno de LAS BOQUERAS con resultados rápidos, eficaces y duraderos, habremos de descubrir, en primer lugar, la causa de fondo.

LAS BOQUERAS, al igual que el herpes labial, siempre se asientan sobre una depresión del sistema inmune, por lo que deberemos, antes de nada, potenciar esas defensas.

Además de la obligada visita al dentista, propongo un tratamiento combinado triple que da excelentes resultados y muy duraderos.

En todo caso, y sin intentar sustituir al tratamiento que prescriba vuestro médico, os daré soluciones paralelas y compatibles que pueden hacer desaparecer LAS BOQUERAS en muy poco tiempo.

1º/ Lo más importante: evitar alimentos o formas de comer que destruyan la flora intestinal: frituras, picantes, especias, vinagres, dulces, alcohol, tabaco, lateríos, carne grasa, embutidos, mezcla de alimentos, comidas muy calientes y cenas copiosas.

2º/ Para tomar por vía oral. Emulsionar en el zumo de un limón:

Dos cucharadas de aceite de germen de trigo.
Una cucharada de levadura de cerveza líquida.

Solamente con este preparado, tomado durante 7 días y el cambio alimentario, las boqueras desaparecen, pues en él están contenidos en su mayor concentración los 3 elementos: vitaminas B12, vitamina C y magnesio.

3º/ Dormir cada noche con las comisuras impregnadas de una crema hecha con:

  • 1 cucharadita de miel de romero.
  • 1 cucharadita de aceite de ricino.
  • 1 cucharadita de manteca de cacao fundida.
  • 1 cucharadita de jugo de aloe vera.
  • 3 gotas de árbol de té y una puntita de bicarbonato.

Antes de 7 días estarán casi borradas.

Además, con esta combinación se consigue una mejoría notable en el estado general y todo gracias a ese chivato: LAS BOQUERAS.

Otros dos remedios caseros tan sencillos como eficaces; lo he constatado en varios casos de BOQUERAS.

El 1º remedio consiste en poner sobre una pequeña gasa un poquito de yogur natural, unas 15 gotas de extracto de própolis y 5 gotas de esencia de árbol de té —todo de venta en herboristerías—.

Mezclarlo bien con un palito o cucharilla sobre la misma gasa y aplicarlo sobre las boqueras.

Sujetarlo con esparadrapo, por ejemplo, y dejarlo actuar hasta que se seque la mezcla. Aplicándolo a diario, desaparecerán en una semana.

El 2º remedio es todavía más sencillo y no por ello menos eficaz.

Picar en trocitos muy pequeños una hoja de col de las externas más verdes. Majarlas muy bien en el mortero y, con el jugo que suelten, untar las boqueras. Es recomendable usar gasitas y un guante de látex para no tocar la zona afectada.

Dejarlo que se seque. No hacerlo más de dos veces al día.

 

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