Ya son bastantes las causas que, especialmente en nuestros días, pueden provocar enfriamiento, conflicto y separación en muchas parejas de hecho.
Ya son bastantes las causas que, especialmente en nuestros días, pueden provocar enfriamiento, conflicto y separación en muchas parejas de hecho.

Si en la primera parte hablábamos de las posibles causas de la frigidez femenina (puedes leerla pinchando aquí), en este segundo artículo vamos a dar un paso más.
Una sana y bien correspondida relación sexual es uno de los pilares que sostienen ese tan delicado equilibrio afectivo entre un hombre y una mujer.
Hay que decir que, si el amor es profundo, si hay cariño del bueno, el sexo puede llegar a ser algo secundario.
Conozco matrimonios que han tenido este problema, tanto frigidez en ellas como impotencia en ellos, y la otra parte ha sido comprensiva, delicada, y todo ese sacrificio ha contribuido a consolidar y hacer más fuerte y más hermosa la convivencia entre ambos.
Y de esto vamos a tratar aquí, para que muchas de vosotras podáis recuperar el equilibrio en esa esfera tan delicada y, consecuentemente, el bienestar y la autoestima.
Cuando, tanto por edad como si ninguno de los dos reclama relaciones íntimas, cualquier afección como la frigidez o el apetito sexual pasarán a ser irrelevantes; incluso evitarán conflictos que surgen con frecuencia por las exigencias de uno y la pereza o desinterés del otro.
Por el contrario, en otros muchos casos, la frigidez o la ausencia de libido pueden ser motivo de padecimiento e incluso de desavenencia en las parejas, siendo por tanto conveniente y recomendable resolverlo por cualquiera de las fórmulas que aquí expondré.
Se aconsejan, desde el saber popular de nuestros días, soluciones para la frigidez o la impotencia en el hombre que en muchos casos no sirven de nada y, cuando dan alguna pequeña respuesta, lo hacen de manera temporal y pasajera. Me refiero ahora al ginseng, el eleuterococo, la jalea real o incluso la Viagra.
Todos estos remedios para la impotencia, la eyaculación precoz, la falta de erección, de apetito sexual y para la frigidez no dejan de ser “pan para hoy y hambre para mañana”. Quiero decir que, si en algunos casos la pobreza sexual parece recuperarse, no pasa mucho tiempo sin que vuelva el problema, y un poco más difícil de solucionar que antes.
Si queremos abordar seriamente y con una cierta garantía de continuidad cualquiera de estas disfunciones que afectan a la esfera genital, tanto del hombre como de la mujer, debemos contemplarlas, estudiarlas y tratarlas desde una óptica global e integrativa.
Porque, como he dicho antes, cuando una parte de nuestro cuerpo está en conflicto, la mayoría de las veces la raíz del problema no se encuentra en ese lugar donde se ha manifestado el desajuste, la disfunción o el trastorno. La raíz hay que buscarla en alguna otra parte, y no siempre dentro del cuerpo, ya que a veces el origen del problema podemos encontrarlo en “otra persona” que convive con el afectado o quizá en alguno de los lugares donde permanece: lugar de trabajo, espacio de estudio o sitio de descanso (lugares irradiados donde se pasa tiempo, perturbados por radiaciones naturales, artificiales o sutiles).
Cuando estudio y profundizo para encontrar la raíz de cualquier sufrimiento de los muchos que alteran el equilibrio o el bienestar de las personas que me confían sus problemas, rodeo (siempre con mucho cariño y respeto) la vida entera de esa persona, para conocer todo el recorrido de su existencia, su entorno, su hábitat y la relación con todas las personas con las que se relaciona y a las que ama.
Todo ello, unido a lo que yo pueda detectar, me aportará datos imprescindibles para poder llegar al principio del conflicto.
Los orígenes de los males que nos desequilibran a los seres humanos, creedme, son muchos y de muy diferentes naturalezas.
Con todo esto quiero haceros comprender que una frigidez (asunto que nos ocupa) no se puede tratar con la misma fórmula o de la misma manera en todas las personas, aunque, como digo, la etiqueta e incluso los síntomas sean los mismos.
La medicina oficial, imagino, tiene experiencia, fármacos y técnicas de psicoterapia, sexología, etc., para tratar este problema de la frigidez. Este será “un camino” que no dudo que, en manos de especialistas médicos, será de gran ayuda en estos casos. Para ello están las especialidades que tratan estos trastornos sexuales: la endocrinología, la neurología, la sexología, la medicina interna, etc., siempre con la ayuda de apoyos tan importantes como la analítica, la radiología, la ecografía, etc.
Pero, con todo el respeto hacia la medicina alopática, desde la óptica de la medicina que vengo desarrollando y aplicando hace 42 años, contemplo y trato los problemas desde una filosofía integrativa, que en todo momento y en cualquier caso es perfectamente compatible con la medicina oficial.
Sabemos que no existe una fórmula mágica que resuelva la frigidez, pero sí métodos, terapias e higiene de vida que pueden mejorarla e incluso remediarla en bastantes mujeres.
Tengo casos que se han resuelto bastante bien con la combinación de osteopatía, homeopatía, acupuntura, flores de Bach, psicoterapia específica, etc., y los suplementos adecuados. La hidroterapia y la fitoterapia (plantas medicinales) son, en este caso, herramientas de gran ayuda.
El ejercicio (yoga, tai chi, pilates y otros) y la dieta son también interesantes colaboradores en este problema de la frigidez.
No hay que olvidar que el mal estado de la boca (encías, dientes y muelas) influye a menudo negativamente en la pérdida de libido.
La acupuntura, la moxibustión y la auriculopuntura son técnicas muy terapéuticas a la hora de reequilibrar desajustes energéticos que siempre yacen detrás de una frigidez.
Se me han dado algunos casos de mujeres que han recuperado su apetito sexual cuando han salido de un mal sitio (zona de permanencia irradiada por corrientes de agua subterránea, fallas, campos eléctricos, magnéticos o radioactividad terrestre) y han pasado a dormir y ocupar lugares de alta vibración, sitios vitales. Para esto, se hace necesario estudiar previamente los espacios donde se permanece más tiempo y buscar los lugares más vitales dentro de la casa, del trabajo, etc.


Ya son bastantes las causas que, especialmente en nuestros días, pueden provocar enfriamiento, conflicto y separación en muchas parejas de hecho.
Esta alga marina, que crece a una profundidad de hasta 80 mts., es la alternativa vegetal a las gelatinas de origen animal. A pesar de su sabor insípido, esta planta acuática ofrece múltiples posibilidades culinarias y grandes beneficios para la salud.
Comprender la frigidez femenina implica analizar sus múltiples orígenes —físicos, emocionales y psicológicos— y diferenciar trastornos como el vaginismo o la dispareunia, que pueden influir directamente en la respuesta y el bienestar sexual de la mujer.
Comprender cómo las radiaciones naturales, las emisiones artificiales y ciertos entornos pueden afectar al bienestar de quienes habitan un espacio es clave para elegir una vivienda verdaderamente saludable.