Gases (Aerofagia y Aerocolia) – El Gas Como Causa de Malestar

La antigua medicina tradicional describió a tres enemigos que corrientemente alteran el equilibrio y el bienestar humano: la flema, la bilis y el gas. Hoy me voy a referir a este último: el gas.

Parece mentira que algo tan aparentemente inofensivo como el aire en burbujas pueda ocasionar tanto malestar, desgana e incluso punzadas de dolor.
Los gases se forman en el tubo digestivo por fermentaciones de alimentos mal digeridos y van navegando a su antojo, fraccionándose y adentrándose por los sitios más insospechados.

Oprimen, obstruyen y provocan verdaderos espasmos, como si nos clavaran un cuchillo, hasta el punto de inducirnos a pensar en algún problema grave, cuando la mayoría de las veces no es otra cosa que eso: una bolsa de gas, un flato.

«¿Por qué se me hace a mí tanto aire?»
«¡Qué mal lo paso hasta que consigo expulsarlo!»
Son preguntas que me hace mucha gente.


¿Qué podemos hacer?

Veamos qué hay que hacer y qué no hay que hacer.

  1. Qué hacer para evitar que se forme tanto gas
    (aunque gasificaciones hace todo el mundo).
  2. Cómo expulsarlos con facilidad una vez que se han formado.

Causas más frecuentes de la formación de gases

Situaciones, actitudes y hábitos que favorecen los gases

  • Comer deprisa y sin masticar.
  • Comer con preocupación, prisa, estrés o tensión nerviosa.
  • Comer en un mal sitio, en un espacio alterado por radiaciones.
  • Comer en mala compañía (discutiendo, con enfado).
  • Comer viendo la televisión, leyendo el periódico o mirando el teléfono.
  • Comer y ponerse a trajinar inmediatamente después.
  • Ingerir comidas muy calientes.
  • Mezclar alimentos incompatibles.
  • Ingerir alimentos flatulentos: coles, lechuga, algunas legumbres, etc.
  • Beber líquido de forma continua durante la comida.
  • Fumar entre o después de comer.
  • Padecer isquinesia biliar o tener piedras en la vesícula biliar.
  • Tener algún estrechamiento anatómico en el tubo digestivo.

Estas son las principales causas de formación de gases en el tubo digestivo, que al obstruirse no permiten el paso fluido del bolo alimenticio.
Este se detiene, fermenta y provoca la formación de grandes bolsas de gas.


Cómo comer para evitar los gases

Hay que sentarse a la mesa con sosiego, dispuestos a saborear ese gran placer que es la comida, la cena o el desayuno.

  • A solas o en buena compañía.
  • Con pensamientos positivos.
  • Sin televisión ni lectura.
  • Comiendo despacio, masticando, ensalivando y saboreando.

¡Qué placer!
Y cómo no, pensando y agradeciendo al cocinero o cocinera que ha elaborado esa obra de arte en la que seguramente ha invertido horas y mucho esmero.

 

Algunas recomendaciones básicas

  • Comidas sencillas.
  • No muy calientes, mejor templadas.
  • Lo menos elaboradas posible.
  • A ser posible, sin mezclar dos alimentos diferentes de larga digestión.

Después de comer, un ratito de reposo.
Después de la cena, va estupendo un pequeño paseo para facilitar la expulsión de gases y luego tener un descanso reconfortante.

Como dice el sabio refrán:
«Comida reposada y cena paseada».

Cuando se observan estas normas, se forman muchos menos gases y los que aparecen se expulsan con mayor facilidad.


Remedios naturales

1 – Aguardiente de tomillo

Un buen remedio para expulsar los gases.

Preparación:

  • Verter ¾ de litro de orujo de 35° sobre 50 g de tomillo triturado.
  • Dejar macerar durante 10 días.
  • Colar.

Modo de uso:

  • Tomar media copita de licor, lo más fría posible, después de cada comida.

Este remedio está especial y únicamente indicado para personas adultas con problemas de gases antiguos y rebeldes.
No tengáis prevención por el orujo: tomado en pequeñas cantidades es virtuoso y nada peligroso.


2 – Plantas carminativas eficaces

Existen muchas plantas que favorecen la expulsión de gases, pero estas tres son especialmente eficaces:

Anís · Salvia · Hinojo

Preparación:

  • Hervir a fuego muy lento durante 1 minuto una cucharada de la mezcla en ¼ litro de agua.
  • Dejar reposar 10 minutos.
  • Tomar caliente, sin azúcar.

Tiene muy buen sabor.


3 – Cápsulas de carbón vegetal

Las cápsulas de carbón vegetal que encontraréis en el mercado son también muy eficaces para los gases rebeldes.

  • Tomar un par de cápsulas antes o después de la comida o la cena.

Remedios de urgencia

  • Caminar a gatas.
  • Colgarse y dejarse pender de una barra.

Ambos favorecen la expulsión de gases.


El componente emocional de los gases

Conviene saber que el pesimismo, el ver siempre la botella vacía, las preocupaciones, el estrés, la infelicidad —a veces por falta de autoestima, por no sentirse correspondido, valorado o querido— conducen a la ansiedad.

Todo ello desemboca en:

  • Comer deprisa.
  • Comer sin verdadero hambre.
  • Engullir y devorar sin masticar ni ensalivar.

Cualquiera de estos factores puede ser causa, predisponente o desencadenante de fermentaciones digestivas, de la formación de grandes cantidades de gas y de su posterior estancamiento.


Otras causas a tener en cuenta

En primer lugar

Todo lo expuesto anteriormente: hábitos, emociones y forma de comer.

En segundo lugar: las intervenciones quirúrgicas

Cada vez que se enreda, se corta, se cose o se modifica alguna parte del tubo digestivo, hay que cuidar especialmente:

  • Qué se come
  • Cómo se come
  • Cuántas veces se come

Y en tercer lugar: las normas básicas

Existe una serie de normas y premisas que, si se tienen en cuenta, se observan y se respetan, hacen que:

  • Apenas se formen gases.
  • Y, si aparecen, resulten mucho más fáciles de expulsar.

Comer como medicina

Comer puede resultar un acto enfermante si se hace de mala manera o, por el contrario, la mejor medicina cotidiana si se siguen las directrices que tantas veces os indico.

«Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento»
(Hipócrates)


Para no olvidar

Y no olvidéis, amigos, que cada vez que se genera un conflicto digestivo, se nos va un cacho de vida.

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