Piedras en el Hígado, Vesícula y Riñones

Entre las muchas maravillas que conforman nuestro cuerpo, hay tres grandes, poderosos, inteligentes y resistentes órganos que, además de cumplir con otras muchas funciones complejas, son los principales filtros de nuestra máquina de vida. Ya sabéis: el hígado, los riñones y la vesícula biliar.

El barro, la arenilla e incluso los cálculos que se forman
dentro de ellos, si se quedan y no se limpian periódicamente, pueden ser la
primera causa de alteraciones importantes en el retorno venoso, obstrucción
de vasos, pero también de formación de tumores e incluso de depresiones
.

Nadie pensaría que una depresión pudiera tener relación con
el hígado. Sin embargo, ocurre que, en muchos casos, es preciso limpiar y
regular las funciones del hígado y la vesícula
para poder “dormir” la
depresión.

No olvidemos, como ya os he dicho más de una vez, que
nuestro hígado, además de ser una gigantesca factoría industrial, es también
“el receptáculo del alma”. Aunque suene un poco raro, es una salvadora realidad
y así, durante muchos siglos, lo han sabido y enseñado aquellos insignes
médicos de la antigüedad.

Un hígado o unos riñones colapsados, obstruidos, funcionando
a trompicones, pueden ser ciertamente el origen no solo de depresiones, sino
también de alergias, hipotensión, caída de pelo, taquicardias, disneas de
esfuerzo, asma y obstrucciones de arterias y venas
, y como consecuencia piernas
pesadas, varices, celulitis, hemorroides y ralentización de la afluencia de
sangre a los pulmones
.

Cuando estos buenos socios que todos tenemos —el hígado, la
vesícula y los riñones— están limpios y funcionando, si no al 100%, al menos al
80%, todo fluirá mucho mejor, y se reflejará en nuestra cara, en
nuestros ojos, en nuestra piel, en los caminos de la sangre, en nuestros
bronquios…

Debemos, por tanto, hacer con cierta frecuencia una
limpieza a fondo de esos tres filtros
: para expulsar el barro, las arenillas,
las calcificaciones, la grasa, toxinas… en fin, cualquier clase de elemento o
sustancia que obstruya e impida el buen funcionamiento de estos valiosísimos
colaboradores de nuestra salud.

Si lo hacemos así, no solo prevenimos muchas enfermedades,
sino que el resto de órganos y sistemas funcionará mucho más ligero, más
fluido, con menos esfuerzo
, y como consecuencia mejoraremos nuestro aspecto
externo, nuestra forma física y nuestra calidad de vida.

Afortunadamente, tenemos muy buenos drenadores en el mercado
para desobstruir y mantener limpios nuestros filtros, pero os voy a dar algunos
de los poderosos remedios de la botica de nuestra despensa que a mí me
funcionan siempre, con efectos rápidos y casi sorprendentes.

DRENAR PERIÓDICAMENTE LOS
FILTROS DE NUESTRA MÁQUINA DE VIDA



ACEITE CON LIMÓN

Cada mañana, antes del desayuno, tomar 2 cucharadas de buen
aceite de oliva de primera presión en frío con el zumo de un limón. Estupendo
drenador del barrillo de la vesícula biliar y del hígado, además de un
reactivador de la circulación y un embellecedor de la piel.

CALDO DE RAÍCES DE PUERROS

Tres días a la semana, y una semana al mes, tomar durante el
día el caldo resultante de cocer un buen puñado de las raíces de los puerros,
media cebolla de guisar, perejil, aceite y sal. (Está bueno).

9 PLANTAS PARA PONER TODOS
LOS ÓRGANOS Y CONDUCTOS A PUNTO

Nueve plantas medicinales, reinas, poderosas, resolutivas y
magníficas, para ir limpiando a fondo tanto el hígado, vesícula y riñones como
todos los conductos: colédoco, hepático y vías urinarias (uréteres y uretra):

BOLDO, ROMPEPIEDRAS, ORTIGA, DIENTE DE LEÓN, ARENARIA,
ULMARIA, COLA DE CABALLO, VERBENA y PARIETARIA.

En este caso, la infusión se hará con una cucharada sopera
colmada de la mezcla de estas plantas, que hervirá a fuego lento durante unos
2–3 minutos en ¼ de litro de agua. Después de reposar unos 10 minutos y colar,
habría que tomar 3 veces al día, una antes de cada comida.

Hacer esto durante aproximadamente un mes sin interrupción y
luego ir reduciendo las tomas a 2 y a 1 al día en los dos siguientes meses.

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