Si pretendemos erradicar cualquier trastorno que nos robe salud o estética, primero debemos encontrar sus raíces y desenterrarlas. Conoce qué hay detrás de la celulitis y cómo mejorarla de manera natural
Si pretendemos erradicar cualquier trastorno que nos robe salud o estética, primero debemos encontrar sus raíces y desenterrarlas. Conoce qué hay detrás de la celulitis y cómo mejorarla de manera natural

¡Cuántas mujeres se miran cada día los muslos, el vientre, los brazos o las caderas y, al mismo tiempo que se pellizcan para comprobar la triste realidad, ponen voz a un pensamiento de desagrado mientras contemplan la piel de naranja entre sus dedos! ¡Qué celulitis tengo! ¡Qué asco!
La antipática, antiestética y problemática celulitis va en aumento y, ¡qué rabia!, precisamente ahora que llega el buen tiempo.
La autoestima cae en picado hasta el punto de quitarles las ganas de ponerse en bañador.
¡Cuánto se ha dicho y se dice, cuánto se ha escrito y se escribe sobre cómo erradicar la celulitis! ¡Cuántas promesas! ¡Qué bombardeo publicitario! ¡Cuántas mentiras! Si muchas de vosotras supieseis cómo muchos fabricantes de soluciones engañosas para la celulitis han llenado sus arcas, aprovechándose de muchos complejos y, desde luego, incumpliendo sus promesas publicitarias, a estos se les acabaría el chollo y vosotras ahorraríais dinero, tiempo y decepciones.
Bien es verdad que, entre todos los inventos anticelulitis: baños, masajes, corrientes, cremas, pastillas, etc., hay algunos que sí reducen visiblemente la inflamación y mejoran claramente la celulitis. En todo caso, esta mejoría solo es temporal y dura mientras se mantiene el tratamiento, porque al interrumpirlo, vuelve la celulitis, como mínimo, a su estado anterior y, en algunos casos, engorda un poco más que antes.
Como sabéis, especialmente todas las que sufrís esta afección, LA CELULITIS se trata de un trastorno metabólico que, en un 95 %, pertenece a la condición femenina. Tanto Rubens como Miguel Ángel y otros pintores y escultores del Renacimiento representaban a las mujeres bien hermosas y abundantemente celulíticas.
Pero corren otros tiempos y hoy tenemos otro concepto de la salud y la estética.
La celulitis es una inflamación aguda, difusa y extensa de los tejidos sólidos que provoca edema, problemas circulatorios, degeneración del tejido subcutáneo y la aparición de la conocida “piel de naranja”.
No sería del todo exacto catalogar a la celulitis como una enfermedad, pero sí podemos decir que, en toda mujer con este padecimiento, late un pequeño desajuste neurohormonal, unido a una disfunción metabólica. Todo ello siempre asentado en una predisposición genética.
La retención de líquidos, toxinas, grasa y otros desechos hinchan las células que componen el tejido externo de muslos, vientre, brazos, etc., deformando las zonas afectadas por la CELULITIS y propiciando, en los casos más agudos, rojez, hipersensibilidad y dolor.
Cuando se llega a este extremo, sí podríamos decir que se trata ya de una enfermedad.
En todos los casos, amigas, si pretendemos erradicar cualquiera de los trastornos que puedan robarnos salud o estética, habremos de encontrar, antes que nada, la o las raíces del problema y desenterrarlas para así “dormir el mal” por mucho tiempo.
Y, como es norma y costumbre siempre que abordo un problema de los muchos que afectan al ser humano, lo haré con el mayor rigor, con un enfoque integral, es decir, tratándolo desde todos los ángulos e igualmente combatiéndolo de todas las formas posibles: higiene, alimentación, filosofía de vida, remedios, trucos y, por supuesto, los tratamientos más avanzados y comprobados como eficaces.
Si después de utilizar los remedios más actuales, a la vez que más antiguos, más resolutivos y siempre más comprobados, nuestro cuerpo no nos permite ir más lejos, deberemos respetar la barrera natural de la naturaleza, de la constitución y de la genética, porque, si forzamos esa barrera, pagaremos un alto precio, robando salud a nuestro cuerpo y con resultados únicamente aparentes y, desde luego, falsos y pasajeros.
En este momento, puede que alguna de vosotras os estéis preguntando:
¿A dónde nos lleva todo esto?
¿Qué nos quiere decir Pedro?
¿Que no existen buenas soluciones para la celulitis?
Por el contrario, hay buenas y muy esperanzadoras soluciones.
Así que, amigas, tomad buena nota, porque, muy lejos de los convencionalismos de los que soy enemigo, voy a poner sobre la mesa lo más avanzado y lo más antiguo, lo más lógico y lo que nadie se imagina, en fin, todas las soluciones que arrojan mejores resultados a corto, medio y largo plazo para:
En primer lugar, siempre nos vamos a tropezar con la genética (herencia de madres, hermanas de la madre o del padre y abuelas). Debemos tenerlo muy presente porque de esto no nos podremos escapar.
En segundo lugar, la comida de cada día puede multiplicar vuestra celulitis o, por el contrario, reducirla notablemente.
Obviamente, la grasa animal está totalmente contraindicada, pero además, toda carne que proceda de animales engordados artificialmente por cualquier procedimiento podríamos decir que es la comida ideal para disparar la CELULITIS. De la misma manera, todo lo que derive de estos animales, como los huevos no biológicos y, por supuesto, la leche y los lácteos, son igualmente verdaderos engordadores de la celulitis.
Son también disparadores de la CELULITIS:
Es obligatorio anunciar que todas estas materias primas están sometidas a procesos de industrialización, refinamiento y elaboración con aditivos añadidos para su buena presencia y conservación; aditivos que, por otra parte, ya han demostrado sobradamente su nocividad para el consumo humano.


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