Hipertensión 3ª Parte

La hipertensión no es solo una enfermedad, sino una señal de aviso del cuerpo. En esta tercera parte abordamos soluciones naturales y hábitos sencillos que ayudan a regular la tensión arterial de forma progresiva y sostenible: alimentación, ejercicio, gestión emocional y remedios de apoyo que acompañan el cuidado diario del organismo.

Antes de llegar hasta aquí, en la Parte 1 entendimos qué es realmente la hipertensión y por qué no debe verse solo como una enfermedad, sino como una señal de aviso del cuerpo. En la Parte 2 profundizamos en sus principales causas y factores que la desencadenan o agravan.

En esta Parte 3, damos un paso más: ponemos el foco en las soluciones naturales, prácticas y sostenibles para ayudar al organismo a recuperar el equilibrio y regular la tensión arterial.

A partir de aquí vamos a conocer cuáles son las mejores y más naturales soluciones, eficaces y definitivas, para los hipertensos, tanto para hipertensiones hereditarias como para hipertensiones esenciales e incluso las secundarias.

En algunos casos, además del control diario que llevéis en casa con el tensiómetro, habrá que conservar quizá alguno de los medicamentos clásicos, al menos hasta ver que la tensión se regula. En ese caso será muy prudente que vuestro médico esté cerca de vosotros.

Reglas básicas:

  • 1ª. Desayuno de príncipe, comida de vasallo y cena de mendigo.
  • 2ª. Evacuar al menos una vez al día.
  • 3ª. Ajustar el peso en los casos de sobrepeso u obesidad.
  • 4ª. Eliminar grasas animales, alcohol en exceso, tabaco y azúcares.
    No consumir más de uno a tres huevos a la semana y nunca para cenar.
    Sustituir las harinas blancas por integrales y los lácteos animales por lácteos vegetales (batidos).
  • 5ª. Hacer el ejercicio que más os guste durante al menos media hora diaria o cuatro horas a la semana.
  • 6ª. Tomar mucho ajo y cebolla crudos en las ensaladas y sustituir la sal común por sales sin sodio.
  • 7ª. Evitar las emociones fuertes.

    Si seguís al menos cinco de estos consejos básicos, vuestra tensión alta se reducirá notablemente, y la baja, que suele ser índice de sangre sucia y densa, bajará también. Los caminos de la sangre —venas y arterias— recuperarán al menos parte de su flexibilidad y, de este modo, os alejaréis del riesgo que sabéis corre un hipertenso.

Una receta de apoyo muy eficaz para reducir la hipertensión

Centaura menor, manzanilla, ulmaria, parietaria, muérdago, fumaria y espino.
Hacer y tomar, un ratito antes de cada una de las tres comidas, una infusión con una cucharada sopera de la mezcla de estas plantas en un cuarto de litro de agua.

El zumo de buen tomate, además de ser un interesante hipotensor, es también depurativo, refrescante, antivejez, antiagotamiento, diurético y laxante.

Curiosidades comprobadas

Un estudio ha demostrado que cuando una persona acaricia a un animal, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y el estrés se reducen casi inmediatamente. Una posible explicación es que tocar a un animal es una de las pocas oportunidades socialmente aceptables de exteriorizar el afecto, y las personas necesitamos el contacto con quienes nos quieren.

Mentir con mucha frecuencia crea una cierta tensión interna y propicia la subida de tensión.

La risa puede ser una buena terapia contra la hipertensión.
Los expertos en risoterapia aseguran que al reír desciende la excesiva producción de adrenalina y cortisol, dos compuestos hormonales que tienen efectos adversos sobre la presión arterial. Estos especialistas aconsejan hacer el tonto una o dos veces al día.

Régimen para prevenir y bajar la tensión alta

Abundar en el consumo de los siguientes alimentos: frutas, legumbres, arroz integral, aguacate, melón, sandía, calabaza, ajos, cebolla y pepinos.

Al menos durante tres semanas, hasta normalizar la tensión.

Tres grandes hipotensores

Macerar cinco dientes de ajo, pelados y troceados, en medio litro de vinagre de manzana durante 48 horas.

Tomar, quince minutos antes de las tres comidas, una copita (50 ml) de este macerado de vinagre y ajos, diluido en 150–200 ml de zumo de zanahoria y/o tomate recién hecho.

Con esta sencilla fórmula, tomada sin interrupción durante unos quince días, se puede normalizar una tensión que no pase de 19 (sistólica).

No hay que olvidar, en cualquier caso, que una tensión exageradamente alta o descompensada puede tener diversos orígenes —corazón, riñón, sistema circulatorio u obesidad— y quien mejor detectará y diagnosticará será un médico especialista, al que se deberá visitar.

Recetas complementarias muy eficaces

Masajes con cepillo seco (dos veces al día).
Ejercicios respiratorios.
Caminar no menos de 3 km diarios.

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La hipertensión no es solo una enfermedad, sino una señal de aviso del cuerpo. En esta tercera parte abordamos soluciones naturales y hábitos sencillos que ayudan a regular la tensión arterial de forma progresiva y sostenible: alimentación, ejercicio, gestión emocional y remedios de apoyo que acompañan el cuidado diario del organismo.

La hipertensión suele gestarse en silencio, alimentada por hábitos, enfermedades o medicamentos. Identificar sus causas y atender a sus posibles síntomas permite actuar antes de que aparezcan complicaciones.

La hipertensión no distingue edades ni perfiles. Puede aparecer por herencia, por hábitos o como consecuencia de otros desequilibrios, y entender su origen es clave para saber cómo abordarla.