La FRIGIDEZ en la mujer es un fenómeno análogo al de la impotencia en los hombres.
Este síndrome de la FRIGIDEZ FEMENINA se caracteriza por una frialdad o total aversión respecto al sexo. Aunque son dos conceptos distintos, se podría decir que casi siempre que hay frigidez hay ausencia de libido, es decir, de apetito sexual.
De otro modo, la ausencia o escasez de apetito sexual no siempre es consecuencia directa de la FRIGIDEZ, pues el apetito sexual puede ir perdiéndose de forma progresiva y natural con la edad, como consecuencia de la menopausia o de una experiencia traumática.
En todo caso, todas las soluciones y remedios que os voy a dar aquí para la FRIGIDEZ Y FALTA DE LIBIDO serán muy útiles para ambos trastornos.
La causa puede ser física (lesiones o infecciones vulvovaginales o de la pelvis) o puede ser de origen traumático en algunas ocasiones, pero en la mayoría de los casos su naturaleza es emocional o psíquica y, a menudo, se necesita la ayuda de un profesional para superarla.
Se sabe que, dentro de la esfera emocional y psicológica, se dan muchos casos de FRIGIDEZ en mujeres que han tenido problemas con el sexo en su infancia, que quizá han sufrido alguna violación o que tal vez no han conseguido llegar a un buen entendimiento sexual con su pareja (por hipersensibilidad, falta de preparación antes del coito, incompatibilidades, etc.).
No hay que descartar el hecho de que LA FRIGIDEZ, en cualquiera de sus formas, sea —como tantos otros desajustes— de origen hereditario.
Diferenciamos dos tipos de trastornos que, quienes los padezcan, pueden tener una causa muy justificada para llegar a la FRIGIDEZ:
Vaginismo y Dispareunia
Vaginismo
Se llama VAGINISMO a la contracción o espasmo del cuello vaginal que impide la penetración. Es decir, la vagina se cierra involuntariamente cuando se intenta la entrada y, por lo tanto, impide el acto sexual.
Las mujeres que sufren VAGINISMO acaban tomando miedo a la relación íntima, ya que los intentos suelen ser desagradables y dolorosos.
Las consecuencias psicológicas, tanto para ella como para él, son de frustración, especialmente cuando desean tener hijos y este problema se lo impide.
De todos modos, las mujeres con VAGINISMO pueden ser capaces de responder sexualmente y alcanzar orgasmos mediante la estimulación del clítoris, siempre que tengan la tranquilidad y seguridad de que no se va a intentar la penetración.
Dispareunia
En la DISPAREUNIA se presenta dolor genital recurrente o persistente que se experimenta durante o después de la relación sexual, aunque en menos casos puede afectar también a los hombres.
Lo que ocurre es que se llega a la penetración, pero esta provoca dolor, lo cual, de forma parecida, ocasiona rechazo en la mujer que lo padece hacia la relación sexual.
Pero, al contrario que el vaginismo, la DISPAREUNIA es siempre una disfunción secundaria; es decir, se ha funcionado bien previamente, pero en algún momento aparece la disfunción.
En lo que llamamos dispareunia hay mujeres que sienten un dolor leve, y esto a veces no es lo mejor, porque como se sobrelleva y se soporta, no parece motivo suficiente para reclamar atención médica. Mientras que cuando el dolor es intenso, se rompe la barrera de la vergüenza y del pudor, y lleva a consultar al médico o al especialista.
Así pues, el dolor tolerable y difuso, aunque con desagrado, se puede ir sobrellevando; pero si continúa durante cierto tiempo, la mujer puede responder con aversión hacia el coito.
Otra de las causas del dolor en la penetración, cuando este dolor es físico y real, puede radicar en tejido cicatrizado o mal cicatrizado después de una violación, de un aborto o de una mutilación parcial del himen.
Como consecuencia, pueden producirse dolor o sensibilidad excesiva en la pared vaginal, dos condiciones que inhiben el placer sexual.
Otra frecuente causa de FRIGIDEZ o PSEUDOFRIGIDEZ puede ser el dolor en el coito por la pérdida de elasticidad del tejido vaginal, especialmente frecuente en mujeres posmenopáusicas.
La sequedad vaginal y la falta de lubricación vaginal por disfunciones nerviosas, hormonales o secretoras son otros desencadenantes de dolor en el coito y, por tanto, de PSEUDOFRIGIDEZ.
Para resumir todo lo expuesto, podríamos decir que, en contra de lo que se pueda pensar, las menos veces vamos a encontrar una FRIGIDEZ causada por alteraciones concretas del tejido vaginal, ya que cuando este es el problema primario suele poder resolverse con relativa facilidad.
Este delicado tejido y su equilibrio, refiriéndonos a la esfera sexual femenina, dependen en primer lugar de un estado de salud general, puesto que ninguna parte de nuestro cuerpo está aislada del resto; por el contrario, está estrechamente relacionada con otros sistemas y tejidos. Por ejemplo, se sabe que el tejido vaginal tiene una especial relación con el tejido laríngeo y faríngeo, con el sistema nervioso y con el sistema circulatorio.
De cualquier manera, si una mujer no se encuentra bien por algún motivo —anemia, cansancio, migrañas, catarro, gastritis, estrés u otras afecciones de la esfera hormonal, anímica o nerviosa— no podrá tener una buena disposición para una sana y vigorosa relación sexual.