Aun cuando para llevar a cabo una fecundación exitosa puedan
haber amenazas, incompatibilidades, impedimentos, problemas en fin de toda
índole, considero muy importante dedicar en una primera atención a la
predisposición genética y después al buen estado del aparato reproductor de la
mujer, ya que es ahí donde se va a producir la fecundación y ahí donde se va a
gestar el nuevo ser.
¿Qué impide que llegue ese hijo tan deseado?
Entre todos los “nudos” que puedan ser causa de una esterilidad funcional,
realmente un porcentaje muy elevado de ellos se agrupan alrededor de
disfunciones ováricas, uterinas o salpingováricas: obstrucción de trompas,
ovarios poliquísticos, desajustes hormonales, pereza ovárica, endometriosis,
fibromas, pólipos; por otra parte pueden influir también negativamente el
estrés, el tabaquismo, el ejercicio extremo, etc.
En realidad, los problemas ovulatorios son la segunda causa
de infertilidad femenina, después de las obstrucciones en las trompas de
Falopio.
Naturalmente será el ginecólogo el que hará el diagnóstico
preciso y prescribirá alguna de las soluciones susceptibles de devolver la
función normal a esa esfera.
Según mi experiencia, después de resolver unos cuantos
casos, alrededor de un 25 % de infecundidades se deben a la permanencia de la
pareja (generalmente el lugar donde está la cama) sobre la vertical de un
espacio irradiado por alguna radiación geofísica o muy próxima a campos
electromagnéticos, lo que definimos como espacios enfermantes o antivida.
Y esto sólo se puede saber con precisión haciendo un
estudio, una prospección de la habitación o de todo el piso y determinando los
buenos sitios en la casa donde ubicar la cama, el estudio, el sofá, etc.
Descubrir que la causa de la esterilidad de la pareja (y en
estos casos se necesitan los análisis previos de ambos) está en los 2 metros
cuadrados donde reposan cada noche resulta en realidad una muy buena noticia,
ya que si esa es la causa que impide que esa pareja pueda gestar una nueva
vida, lo natural será, como ya ha ocurrido en muchos casos, que cuando se
trasladen a dormir a alguno de los buenos sitios que se encuentren en la casa,
sea posible el milagro de la fecundación porque la frecuencia de onda que vibra
en ese espacio lo favorezca.
Del lado de la vida: terapias que respetan
No siempre la causa está en el lugar donde se deja el cuerpo esas 8 horas
de descanso, en la cama, pues en otros cuantos casos ha sonado la flauta
simplemente con el tratamiento que propongo, merced al cual se reajusta el eje
hormonal, se desobstruyen las trompas o en todo caso se recupera la función
normal de la esfera ginecológica.
Y como tantas veces os digo, ninguno de estos remedios o
tratamientos alternativos que os doy, al no tener ningún efecto secundario ni
incompatibilidad de ninguna clase, no interferirán para nada en el tratamiento
que os pueda dar vuestro ginecólogo, incluso me atrevo a decir que potenciarán
su acción positiva.
De este tratamiento combinado y ajustado a la naturaleza,
constitución y problema de cada mujer os daré la parte que atiende la
fitoterapia y que por sí sola puede dar sorpresas muy gratas.
Tomar antes de cada una de las tres comidas una infusión
hecha con una cucharada sopera de la mezcla de estas cinco plantas en un vaso
de agua: VERBENA, ARTEMISA, FUMARIA, SALVIA Y ORTIGA.
Alimentación: ¿puente o muro hacia la fecundidad?
Considero de gran importancia sustituir la leche animal y todos sus
derivados por leches (batidos) vegetales, especialmente de avena o arroz,
avellana o almendras y sus derivados, ya que al ser la leche animal y derivados
productores de moco, es éste el que se puede acumular en las trompas y
obstruirlas.
Ahora un estudio en la Universidad de Harvard (EE. UU.),
realizado con más de 18.000 mujeres, ha comprobado que con ciertos complementos
vitamínicos se aumenta la probabilidad de gestación.
Un complemento vitamínico muy favorecedor de la fecundidad
es tomar seis perlas de aceite de ONAGRA al día de 500 mg cada una, y tres
cucharadas de ACEITE DE GERMEN DE TRIGO, ya que entre los dos contienen un 90 %
de aminoácidos, vitaminas, fitoestrógenos, enzimas y aceites.
Además de la mezcla de plantas que os he dado para provocar
el embarazo, voy a hacer mención de otras plantas medicinales que regulan muy
bien los ciclos hormonales y por tanto son propiciatorias de la concepción.
Las más beneficiosas son a menudo “malas hierbas” del jardín
ricas en fitoquímicos de efectos rejuvenecedores de las células. Y estas son
las más usadas:
·
LA ORTIGA: que ya estaba incluida en el
grupo de las anteriores, es obligado resaltar su gran concentración de
vitaminas y minerales capaces de potenciar el sistema hormonal y de rejuvenecer
el útero.
·
LA AVENA SATIVA: se emplea tanto en la
infertilidad como para paliar la depresión. Además de tonificar el útero, tiene
también efectos afrodisíacos, lo que favorece las relaciones y aumenta las
posibilidades de embarazarse.
·
EL DIENTE DE LEÓN: es un gran aliado del
hígado, ayuda a regular la producción hormonal y favorece el embarazo.
·
LA DIOSCOREA VILLOSA o ÑAME SILVESTRE: es
una de las fuentes más concentradas de esteroides vegetales y entre sus
propiedades figura la de sintetizar las hormonas sexuales. Tiene efectos
afrodisíacos.
·
EL SAUZGATILLO: Hipócrates la recomendaba
para los trastornos de útero. Hoy se emplea para tratar el síndrome
premenstrual, los síntomas de la menopausia y los problemas de la fertilidad.
·
EL TÉ VERDE: ayuda a producir óvulos
sanos y esperma en los hombres.
Si después de probar estos remedios que os
he dado: las plantas, el cambio alimentario, la onagra y el germen de trigo, no
os visita ese hijo tan deseado, os sugiero que me llaméis al tel. 629 050 000 y
hablaremos de ello.
Espero que estas palabras os hayan servido de luz y aliento.
A veces, basta un pequeño cambio para que la vida se abra paso.
Con todo mi afecto,
Pedro