Un edema es la hinchazón causada por fluido atrapado en los tejidos del cuerpo.
Los edemas aparecen sobre todo en los pies, los tobillos y las piernas.
Y aunque menos frecuente, también pueden aparecer en la cara o en las manos.
Un edema es la hinchazón causada por fluido atrapado en los tejidos del cuerpo.
Los edemas aparecen sobre todo en los pies, los tobillos y las piernas.
Y aunque menos frecuente, también pueden aparecer en la cara o en las manos.

El edema le puede ocurrir a cualquiera, aunque se da con más frecuencia en las personas de edad y, más especialmente, en las mujeres.
En el último estadio, es la circulación —tanto la sanguínea como la linfática— la que está ralentizada, pero esto siempre es la consecuencia de otras disfunciones o alteraciones que suceden a otros niveles.
El edema tiene muchas posibles causas:
Un edema suele producirse cuando se está mucho tiempo sentado, de pie o inactivo; pero esta no es la causa primera (aunque hay que tratar de evitarlo), porque esto no ocurre en cuerpos sanos o jóvenes, por mucho tiempo que permanezcan sentados o de pie.
Cuando hay algún motivo de raíz para que se produzca un edema, los fluidos del cuerpo descienden, se acumulan y se estancan en las partes más alejadas del corazón, como son las piernas y los pies.
Los cauces sanguíneos y linfáticos no están suficientemente filtrados por los riñones, impulsados por el corazón, oxigenados por los pulmones, regulados por la tiroides o drenados por el sistema portal del hígado.
También puede ocurrir debido a un debilitamiento de las válvulas de las venas de las piernas (insuficiencia venosa). Este problema hace difícil que las venas puedan bombear la sangre de retorno hacia el corazón y esto lleva a la acumulación de fluidos en las piernas y, como consecuencia, en muchos casos, a la aparición de varices.
La insuficiencia cardíaca o las enfermedades de los pulmones, de los riñones, el mal funcionamiento del hígado, así como las alteraciones tiroideas, pueden ser los orígenes primarios de la formación de edemas o de su agravamiento.
La mayoría de las veces están implicados el binomio corazón-riñón, no necesariamente porque exista alguna lesión importante, sino porque su función esté ralentizada o disminuida por alguna causa como alimentación inadecuada, sedentarismo, alcohol, tabaco, edad o sobrepeso, entre otras.
En todo caso, para evitar males mayores, no cuesta nada hacer una visita a vuestro médico para contarle lo que os ocurre.
El embarazo puede, sobre todo en mujeres con antecedentes, favorecer la formación de edemas en las piernas, ya que el útero, conforme aumenta de tamaño, oprime las venas que pasan por la pelvis hacia las piernas y los pies.
Por consiguiente, quienes quieran evitar o minimizar este trastorno durante la gestación deberán tomarse muy en serio la dieta, el ejercicio e incluso realizar al menos cada 15 días una sesión de masaje especializado, siguiendo el consejo de su ginecólogo o terapeuta.
Es muy recomendable, para todas las personas con predisposición a la hinchazón de piernas, tobillos o pies, tomar los alimentos lo menos salados posible, ya que la sal atrae y retiene el agua.
Se hace casi obligatorio, en estos casos, consumir vegetales biológicos e infusiones de plantas que favorezcan la diuresis y la eliminación de líquidos.
1. No permanecer mucho tiempo en la misma postura, sobre todo de pie o sentado.
2. Evitar, en lo posible, los sofás bajos y los asientos acrílicos o muy duros.
Son muy adecuados los asientos altos de mimbre con reposabrazos o, en su defecto, colocar en los asientos duros algún cojín de algodón, borra, lana o pluma, preferiblemente de cola de caballo.
A continuación, un remedio herbario que ayudará a mantener el cuerpo ligero, con una silueta limpia y libre de edemas e hinchazones.
Cinco plantas reinas, resolutivas, equilibrantes, activadoras del ritmo cardíaco, de la función renal y del buen funcionamiento hepático, limpiadoras de la sangre, potenciadoras de las defensas, desinflamatorias, fortalecedoras de los huesos y antisépticas.
Ulmaría, flor de saúco, parietaria, ortiga y cola de caballo.
Hervir a fuego lento durante 3 minutos una cucharadita de cada una de estas plantas en un cuarto de litro de agua mineral. Reposar 10 minutos, colar y tomar tres veces al día, una antes de cada comida, hasta corregir el desarreglo. Se puede añadir un poco de melaza de caña para endulzar.
Consumir mucha alubia verde, achicoria, borraja y apio.
Para vaciar el cuerpo de líquidos sobrantes, preparar un litro de caldo con ortigas, una rama de apio y una cebolla. Colar, añadir dos cucharadas de buen aceite y una pizca de sal. Tomar un tercio en ayunas, otro antes de comer y otro antes de acostarse.
Eliminar completamente los lácteos, principal causa en muchos casos —especialmente en mujeres proclives a la formación de edemas—, los azúcares refinados, los vinagres y encurtidos, los picantes, los embutidos y las carnes grasas.
Todos los alimentos citados favorecen la retención de líquidos. En la mayoría de los casos, al eliminarlos o reducirlos al mínimo, el cuerpo responde en pocos días vaciando líquidos y evitando su acumulación.
Aunque estos consejos y remedios, sencillos, eficaces y totalmente inocuos, pueden ser la solución en muchos casos de edema, hidropesía o retención de líquidos, es importante recordar que si el problema no se resuelve o se agrava, se debe acudir al médico, especialista o terapeuta para determinar el tratamiento adecuado según el origen del trastorno.
Para pies y piernas que se hinchan con el calor: un remedio eficaz es sumergirlos en un recipiente con agua casi fría, a la que se añade vinagre de manzana y sal marina gruesa.


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