Cientos de letrillas y estribillos de canciones de todos los tiempos perderían todo su sentido, su nostalgia y su encanto si les quitamos esa palabra que da fuerza, emoción, calor, sentimiento, pasión y también celos y sufrimiento: EL CORAZÓN.
Cientos de letrillas y estribillos de canciones de todos los tiempos perderían todo su sentido, su nostalgia y su encanto si les quitamos esa palabra que da fuerza, emoción, calor, sentimiento, pasión y también celos y sufrimiento: EL CORAZÓN.
Si eliminamos la palabra CORAZÓN del diccionario, no sabríamos cómo componer muchas de las frases, giros y expresiones que empleamos habitualmente para comunicar nuestros más vivos e íntimos sentimientos.
Cualquier máquina construida por el hombre, por muy
sofisticada, genial, potente o inteligente que sea, resulta simple cuando se compara con el CORAZÓN, centro de energía del organismo.
El CORAZÓN es el motor de un sistema de transporte que llega a todas las células del cuerpo: bombea 22.700 litros de sangre al día, por un sistema de arterias, venas y capilares; el equivalente a la sangre que cabe en 70 bañeras de agua.
Si cerramos y relajamos el puño 70 veces durante un minuto nos daremos cuenta del esfuerzo básico que ha estado realizando nuestro corazón sin pausa, desde meses antes de que naciéramos.
Tan impresionante es su actuación que deberíamos sentarnos unos momentos y dedicarnos a escuchar ese rítmico pulso viviente, mientras él responde a todas nuestras demandas y estados de ánimo.
En la medicina china se considera que el corazón es el almacén del SHEN, el espíritu humano consciente.
La tradición occidental ve al corazón como el hogar de las emociones y une la consciencia con la mente. Desde el punto de vista médico, existe un estrecho vínculo entre la mente consciente, las emociones y la salud del corazón.
El corazón humano es de todos sus órganos el más noble. El primero que funciona al nacer y el que decide el final de la vida.
El arte de todos los tiempos, en sus diferentes manifestaciones, ha hecho alusión al corazón, sin el cual no es posible concebir la historia del ser humano.
Pero aparte de sus acepciones virtuales y espirituales, el corazón es un órgano macizo, es un músculo, es una bomba, y gracias a su movimiento continuo existe la vida. Cuando se para, se acabó.
Casi todas las alteraciones cardíacas son de origen hereditario. (Aquí la observación y el diagnóstico por el iris, hecho por un profesional, nos da siempre una información de las predisposiciones cardíacas muy interesante y bastante precisa).
Lo interesante de esto es que sabiéndolo de antemano, se pueden predecir y por tanto prevenir; y para ello hay que mirarse en el espejo de los antepasados y si hubiere alguna predisposición a cualquier alteración, trastorno o accidente vascular o cardíaco, considero casi obligatorio hacerse primero un buen reconocimiento médico, periódicamente un control y seguir fielmente los consejos médicos: no tabaco, no alcohol, no estrés, dieta adecuada, paseos, etc.
De esta manera podemos estirar la vida un montón de años, con buena calidad por supuesto y cuando el corazón se pare a los 90 o 100, ese será un final de regalo, de lotería.
El CORAZÓN es el órgano motriz por excelencia y su gran y continua actividad lo hacen susceptible a muchos trastornos:
Taquicardias, palpitaciones, dolores de pecho (precordalgias), opresión de pecho, angina de pecho, infarto de miocardio, extrasístoles, valvulopatías, fibrilación auricular, debilidad cardíaca, edema, hidropesía, reúma cardíaco, shock agudo, trombosis, embolia, apoplejía, miocarditis, endocarditis aguda.
A continuación veremos algunos de ellos.
Unos primeros síntomas suelen preceder normalmente, unos días antes a la llegada del accidente, en los cuales el enfermo se queja de gases y malestar general con cansancio. Una vez declarada la crisis, el dolor va desde el pecho hasta la espalda, y puede propagarse al hombro o brazo izquierdo. Aparece una sensación de que algo aprieta o comprime el pecho y son normales las palpitaciones, vértigos, desmayos y disnea. Al principio se declara hipertensión y arritmias.
La válvula mitral no cierra bien, y la sangre no sale con fuerza. La causa última de este problema agudo la ocasiona un pinzamiento entre la 5ª y la 6ª dorsal, de donde sale el vaso gobernador del corazón.
A partir de este estrangulamiento llegan los puntos de angina que dejan al paciente sin respiración.
Esta sencilla técnica corta la angina de una forma espectacular si se aplica en el transcurso de los síntomas.
Nuestro sabio cuerpo nos dará tiempo suficiente para que actuemos, evitando la angina y dejando al paciente fuera de peligro.
Sucede en la primera expulsión que el afectado siente un dolor agudo pectoral; esto no debe alarmar ya que nos indica que la válvula se ha cerrado y el corazón vuelve a bombear con normalidad. Inmediatamente el paciente siente un gran alivio y bienestar.
Con esta técnica conseguimos alejar al enfermo de próximas anginas, pero se hace obligatorio acudir al médico para que ponga en marcha el tratamiento preventivo y la higiene de vida pertinentes.
Será en todo caso muy recomendable tomar medidas preventivas:
¡Qué brutos, y qué poco inteligentes somos los seres humanos
con respecto a nuestra salud en general y con nuestro corazón en particular! Y
en este sentido bastante peores los hombres que las mujeres y en general, mucho
menos instintivos, naturales y lógicos que los propios animales.
Imaginaros que nos regalan una poderosa máquina que además
de ser un vehículo todo terreno, pudiera flotar como un barco, sumergirse como
un submarino y volar como un avión; la máquina más perfecta, más potente y
versátil que os pudierais imaginar; ¡Cómo la cuidaríamos!
Pues creedme amigos, esta incomparable biomáquina que la
vida nos ha regalado al nacer es mucho más perfecta que ese vehículo futurista
o de ficción que he puesto como ejemplo; nuestro corazón es único, no tiene
repuesto y si se avería no es fácil repararlo, y cuando se para
definitivamente, no hay quien lo reconstruya, salvo que nos implanten uno nuevo
y nos vaya bien con ese corazón del generoso donante.
Y quizá lo más importante, es que nuestra bomba de sangre,
el corazón, es el que permite nuestra existencia cada segundo, durante nuestra
más o menos larga vida la energía y el bienestar. Pero como no somos muy
conscientes de que existe, como late en silencio, como no se queja, no nos
enteramos de su sufrimiento, de su cansancio ni de sus sobreesfuerzos; y como
os decía al principio, somos tan brutos, que incluso cuando nos da los primeros
avisos: taquicardias, palpitaciones, tensión alta, sofocos; o no hacemos caso o
tomamos alguna pastilla para callarle la boca.
Y seguimos maltratándolo, infringiendo a diario castigos de
todas las clases: estrés, prisas, preocupaciones, tensión, disgustos,
contaminación electromagnética, polución, alimentos grasos e insanos, tabaco,
alcohol, sedentarismo.
Este pobre corazón, cuando ya ha agotado todas sus reservas y
recursos, ya no puede más y se avería, lesiones del propio músculo o de la red
circulatoria que alimenta y controla.
Pues para que disfrutéis de ese palpitar milagroso y vital
por muchos años vamos a aprender cómo cuidar a nuestro mejor amigo, “nuestro corazón”.
Los signos que avisan de una posible debilidad cardíaca son:
abatimiento, sudor frío, nerviosismo, palpitaciones, pulso lento.
Para combatir la DEBILIDAD CARDÍACA: compresas de agua con
vinagre en el pecho.
Ingredientes: una cucharada de vinagre de vino, 1 litro de
agua del grifo, 1 paño de lino, 1 paño de lana.
Preparación: se añade 1 cucharada de vinagre de vino a un
litro de agua. Remover bien.
Empapar en la solución y escurrir no demasiado un paño de
lino.
Aplicación: doblar el paño y aplicar cubriendo bien toda la
región cerca del corazón.
Cubrir con el paño de lana. Cambiar cada hora.
Al cabo de unas pocas horas se advierte una menor intensidad
de las palpitaciones y desaparecen el abatimiento y nerviosismo.
Hay individuos con personalidad mórbida, particularmente
desde un punto de vista cardiopático. Son personas generalmente hiperactivas,
agresivas, muy extrovertidas y que lo mismo ríen a carcajadas como montan en
cólera.
Y no conciben la pérdida de tiempo.
Este tipo de gente propensa a los accidentes coronarios, más
que andar, corren, golpean la mesa con el puño y adoptan otros gestos
contundentes para acompañar su discurso.
Las palabras afloran en su boca como metralla y plasman en
su competitividad un complejo de superioridad.
Aun cuando este es el perfil de un prototipo que según
algunos autores es un posible candidato a accidentes y trastornos coronarios,
no es sino uno de los varios factores que intervienen o que propician una
cardiopatía, ya que de hecho, la experiencia nos enseña que es la suma de
varios factores los que pueden provocar realmente una alteración, debilidad o
enfermedad cardíaca: predisposición hereditaria, estrés, tabaco, sedentarismo,
exceso de peso, hipertensión, colesterol, etc.
Queridos amigos: estamos abordando los trastornos,
debilidades, accidentes y enfermedades que pueden averiar este órgano macizo,
este pequeño músculo, esta poderosa y resistente máquina que nos permite la
vida: EL CORAZÓN.
Se trata de una alteración del ritmo cardíaco, puede ser
causada por la ansiedad, la angustia, el abuso del alcohol, o de estimulantes
como el café o el té.
Un remedio curioso para este problema de la arritmia (nada
cuesta probarlo) es que oyendo el «Réquiem» de Mozart o los
«Sueños» de Schumann, dicen que se corrige automáticamente este
problema.
Arterioesclerosis, Defectos Valvulares, Hipertrofia
Cardíaca, Angina De Pecho Y Dificultades Respiratorias
Son estos desarreglos algunos de los muchos trastornos
cardíacos a los que muchas personas tienen tendencia, bien por herencia o por
llevar una higiene y forma de vida agitadas o insanas.
El mejor tratamiento y la mejor manera de evitar cualquiera
de estos desajustes que laten en silencio en muchas personas es la PREVENCIÓN.
En el Cáucaso los enfermos de corazón se preparan cada día
el siguiente tónico: vierten 1 litro de agua hirviendo sobre seis cucharadas de
bayas de espino. Luego lo cubren y lo dejan reposar toda la noche y hasta el
mediodía siguiente en un lugar cálido.
Lo cuelan con una tela fina presionando las bayas para extraerles
el máximo.
Toman por lo menos un vaso de esta agua con cada comida. De
no haber bayas de espino frescas se pueden utilizar también secas, de venta en
las herboristerías.
En los casos de palpitaciones cardíacas originadas por estados emocionales (ya sean dolorosas o no) resulta de gran efectividad tomar una infusión de raíz de espárragos (20 gramos de raíces en medio litro de agua, dejándola reposar por lo menos una hora).
Muchos aseguran que la raíz (o rizoma) del espárrago mejora también las enfermedades cardíacas orgánicas, teniendo efectos semejantes a los de la digital (digitalis purpúrea) aunque sin presentar los peligros de dicha planta.
No es un jarabe agradable de beber, pues no tiene buen sabor, pero puede añadir un poco de miel a la tisana, lo cual evitará este pequeño inconveniente. A pesar de ser una receta un poco complicada, merece probarse ya que es realmente eficaz. Le ayudará además a acabar con otro síntoma desagradable que acompaña a menudo a las palpitaciones: los sudores demasiado abundantes.
Queridos amigos, cuidar del corazón es cuidar de la vida misma. Escuchad sus avisos, tratadlo con cariño y os regalará muchos años más de energía y bienestar.
Un fuerte abrazo,
Pedro


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